lunes, octubre 12, 2026
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La electromovilidad ya representa 12.7% del mercado de vehículos ligeros en México, con 112 mil 313 unidades electrificadas vendidas entre enero y julio de 2026. El avance del mercado interno contrasta con una caída en la producción de vehículos eléctricos de algunas de las principales armadoras, mientras la industria enfrenta desafíos en proveeduría, infraestructura, financiamiento y reglas de origen.

Del total de 885 mil 353 vehículos ligeros comercializados durante los primeros siete meses del año, 77 mil 012 correspondieron a híbridos convencionales (HEV), 18 mil 696 a híbridos enchufables (PHEV) y 16 mil 605 a unidades totalmente eléctricas (BEV), de acuerdo con cifras de INEGI citadas durante el conversatorio Electromovilidad en México: Desafíos y Oportunidades para el Sector, organizado por MUNDI.

Híbridos enchufables disparan sus ventas 222.4%

El mayor crecimiento se registró entre los vehículos híbridos enchufables, cuyas ventas aumentaron 222.4% respecto al mismo periodo de 2025.

La composición de las ventas de vehículos electrificados entre enero y julio quedó de la siguiente manera:

  • 77,012 híbridos convencionales (HEV).
  • 18,696 híbridos enchufables (PHEV).
  • 16,605 vehículos totalmente eléctricos (BEV).
  • 112,313 unidades electrificadas en total.
  • 12.7% del mercado nacional de vehículos ligeros.

Según el último Barómetro de Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA) citado en el documento, hasta junio circulaban de manera acumulada 263 mil 928 vehículos electrificados en México.

Casi dos de cada cinco se concentran en Ciudad de México y Estado de México, mientras las primeras 15 entidades representan 84% del total nacional.

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CDMX encabeza venta de vehículos electrificados

La Ciudad de México registró 25 mil 922 unidades electrificadas vendidas entre enero y julio, seguida por el Estado de México con 15 mil 068.

Nuevo León ocupó la tercera posición con 11 mil 870 unidades; Jalisco registró 9 mil 948 y Guanajuato, 4 mil 409.

El documento señala además a Sinaloa, Querétaro, Veracruz, Coahuila y Jalisco entre las entidades con mayor dinamismo de crecimiento durante el año.

La infraestructura de recarga también ha aumentado. México registra 60 mil 939 conexiones de carga, de las cuales 4 mil 655 son públicas y 56 mil 279 privadas, según cifras de EMA retomadas en el análisis.

Producción de vehículos eléctricos cae pese al crecimiento de las ventas

El comportamiento del mercado interno contrasta con las cifras de producción presentadas durante el encuentro.

Toyota, General Motors y Ford produjeron conjuntamente 47 mil 411 vehículos eléctricos durante el primer semestre de 2026, frente a 110 mil 002 unidades ensambladas por las tres compañías durante el mismo periodo del año anterior.

El conversatorio identificó entre los factores que enfrenta la producción mexicana la desaceleración de la demanda estadounidense derivada de ajustes comerciales y la dependencia de componentes estratégicos provenientes de Asia.

Entre estos insumos aparecen baterías, semiconductores, electrónica de potencia y sistemas de gestión térmica.

Proveedores mexicanos requieren capital para entrar a la cadena eléctrica

Sarahí Ramírez, Customer Success Manager de MUNDI, señaló que la transición abre posibilidades para aumentar la participación de empresas mexicanas dentro de la industria.

“La electromovilidad abre una puerta para que México capture una mayor parte del valor que genera la transformación de la industria automotriz”, afirmó.

La directiva añadió que empresas y proveedores necesitan recursos para invertir en tecnología, ampliar capacidad productiva y responder a nuevos requerimientos comerciales.

“El financiamiento flexible puede ayudar a que más compañías mexicanas se integren a estas cadenas y compitan en los mercados internacionales”, sostuvo.

Electromovilidad involucra al menos 16 actividades económicas

Para Elisa Crespo, presidenta del Clúster Automotriz Metropolitano (CLAUMET), la transformación industrial trasciende la fabricación de automóviles.

“La transición hacia la electromovilidad implica una transformación mucho más amplia de la industria: entrar a esta cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y requiere nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas”, señaló.

Crespo también mencionó la exposición de las cadenas productivas a factores relacionados con clima, geopolítica y logística, además de necesidades de infraestructura digital y energética.

Electromovilidad va más allá de los automóviles particulares

Los especialistas participantes señalaron oportunidades en transporte público, vehículos de carga, logística de última milla y micromovilidad, incluyendo bicicletas, bicimotos y scooters eléctricos.

Estos segmentos requieren capacidades relacionadas con motores eléctricos, inversores, sistemas de gestión térmica, infraestructura de carga y segunda vida de baterías.

Alexander Firsching, presidente de Bosch México, planteó tres dimensiones para el desarrollo del mercado: usuarios, gobiernos y tecnología.

“No se trata únicamente de automóviles; también incluye scooters, bicicletas y otras soluciones que requieren infraestructura y una oferta energética sustentable”, señaló.

México necesita definir qué electromovilidad quiere impulsar

Germán Carmona, presidente de la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE), destacó que las necesidades de infraestructura pueden variar dependiendo del segmento.

“México necesita definir con claridad para qué quiere impulsar la electromovilidad —carga, transporte público o movilidad privada— porque de esa decisión dependerá las necesidades de infraestructura y recarga”, afirmó.

También planteó la necesidad de contar con un marco regulatorio técnico ante el crecimiento de la oferta eléctrica importada.

Vehículos eléctricos pueden generar ahorros operativos de 70%

Lorena Remírez, directora de Asuntos Públicos de EMA, señaló que un vehículo eléctrico puede generar ahorros operativos de alrededor de 70% frente a uno convencional.

“La electromovilidad representa una oportunidad tanto ambiental como económica”, afirmó.

Remírez agregó que la transición será gradual y tendrá diferentes necesidades dependiendo del tipo de utilización, particularmente en segmentos como logística de última milla.

T-MEC y reglas de origen entran en la ecuación

Los participantes también identificaron la revisión del T-MEC entre los factores que podrían modificar las condiciones de la industria.

El documento señala posibles ajustes relacionados con reglas de origen, contenido regional y trazabilidad, con efectos sobre proveedores Tier 1 y Tier 2 y sus necesidades de inversión tecnológica y capacidad productiva.

La dependencia del mercado estadounidense como principal destino de las exportaciones automotrices mexicanas también fue señalada entre los factores de riesgo.

Los especialistas plantearon aprovechar acuerdos comerciales como el T-MEC y el TLCUEM para ampliar las posibilidades de integración regional y diversificación comercial.

Mercado mundial de vehículos eléctricos podría alcanzar 1.9 billones de dólares

El documento estima que los ingresos globales por vehículos eléctricos podrían pasar de 1.1 billones de dólares en 2026 a 1.9 billones hacia 2031, equivalente a una tasa de crecimiento anual compuesta de 10.36%.

México entra a ese escenario con un mercado interno que incrementa su adopción de vehículos electrificados y una industria automotriz con experiencia exportadora, pero también con una dependencia relevante de componentes importados.

El crecimiento de las ventas por sí solo no garantizará que una mayor proporción del valor de la electromovilidad permanezca en el país. El punto decisivo estará en la capacidad de incorporar proveedores nacionales, financiar su reconversión tecnológica, ampliar la red de carga y responder a posibles cambios en las reglas comerciales de Norteamérica.

Si esas variables avanzan junto con la demanda, la transición eléctrica podría representar no solamente un cambio en el tipo de vehículos vendidos en México, sino una oportunidad para elevar la participación de empresas nacionales dentro de una cadena automotriz que atraviesa una transformación tecnológica global.

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