México importó 10,571 millones de dólares en aluminio y sus manufacturas durante 2025, frente a exportaciones por 2,709 millones de dólares, una diferencia cercana a cuatro veces. La brecha ocurre en una industria que procesa alrededor de 3 millones de toneladas anuales y que, de acuerdo con información difundida por MUNDI, atraviesa una contracción que se extendió durante 2024 y 2025.
El desempeño resulta relevante porque el aluminio participa en cadenas vinculadas con electromovilidad, energía solar, construcción y digitalización, sectores donde México puede aprovechar su posición dentro del corredor manufacturero de Norteamérica. El desafío para los productores no se limita a capacidad instalada: financiar materiales, producción y plazos de cobro se convierte en parte de la ecuación para responder a pedidos de mayor escala.
¿Cuánto aluminio importa y exporta México?
Durante 2025, las operaciones reportadas muestran una marcada diferencia entre compras y ventas internacionales.
Las importaciones de aluminio y sus manufacturas alcanzaron 10,571 millones de dólares, mientras las exportaciones sumaron 2,709 millones.
MUNDI sostiene que la diferencia debe analizarse considerando el papel del país como transformador: México compra aluminio que posteriormente puede utilizarse para fabricar componentes de mayor valor agregado destinados a industrias con cadenas productivas regionales.
Los principales países de origen de las importaciones señalados en el documento fueron:
- Estados Unidos: 3,642 millones de dólares.
- China: 2,813 millones de dólares.
- Emiratos Árabes Unidos: 561 millones de dólares.
En sentido contrario, Estados Unidos concentró 2,033 millones de dólares de las exportaciones mexicanas de aluminio reportadas para 2025.
Industria del aluminio cayó 3.9% en 2024 y 5.8% en 2025
La oportunidad exportadora contrasta con el comportamiento reciente de la actividad.
Según las cifras citadas por MUNDI a partir del Sistema de Cuentas Nacionales del INEGI, la industria registró una contracción de 3.9% en 2024 y de 5.8% durante 2025.
Los primeros dos trimestres de 2026 mostraron una disminución adicional frente al año previo.
El PIB nacional anualizado de esta industria durante el primer semestre de 2026 se ubicó en 12,858 millones de pesos, señalado en el documento como su nivel más bajo desde 2020.
Al mismo tiempo, el Instituto Mexicano del Aluminio (IMEDAL), citado en el comunicado, estima que la industria procesa aproximadamente 3 millones de toneladas al año, genera más de 30,000 empleos directos y casi un millón de puestos indirectos.
Nuevo León encabeza las exportaciones de aluminio
En el segundo trimestre de 2026, las exportaciones de la industria alcanzaron 248 millones de dólares, según cifras de la Secretaría de Economía citadas en el documento.
Nuevo León ocupó la primera posición entre las entidades señaladas, con 78.7 millones de dólares.
Le siguieron Baja California, con 50.7 millones, y Ciudad de México, con 25.3 millones de dólares.
El comunicado también identifica 169 unidades económicas activas dentro de la industria básica del aluminio en México.
Electromovilidad eleva la demanda de aluminio
La importancia industrial del material está vinculada con sus aplicaciones.
MUNDI identifica tres transformaciones de Norteamérica en las que el aluminio tiene participación: electromovilidad, transición energética y digitalización de infraestructura.
Los vehículos eléctricos requieren entre 25% y 50% más aluminio que los automóviles de combustión interna, de acuerdo con la información presentada.
La energía solar utiliza perfiles de aluminio para estructuras y sistemas de montaje, mientras que los centros de datos requieren componentes de este material para carcasas y sistemas de gestión térmica.
“El aluminio es el material del momento: liviano, resistente, reciclable y presente en cada vehículo eléctrico, panel solar y edificio eficiente que se construye en Norteamérica”, afirmó Paulina Aguilar, cofundadora y Chief Revenue Officer de MUNDI.
El otro reto: financiar la producción antes de cobrar
La capacidad para obtener pedidos internacionales no elimina las necesidades de liquidez asociadas con su fabricación.
Melissa Mejía, directora de Finanzas de ABC Aluminum, explicó que la producción requiere comprometer materiales, mano de obra especializada y tiempo de maquinaria varias semanas antes de entregar el producto.
El pago, en cambio, puede llegar posteriormente.
“Esa brecha entre lo que produces y lo que cobras es donde el financiamiento hace la diferencia”, señaló.
La empresa, ubicada a 14 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, opera una cadena que abarca desde reciclaje y fundición de billets hasta extrusión, fabricación, acabado y ensamble.
Capital de trabajo, el componente financiero del nearshoring
La industria mexicana del aluminio presenta dos dinámicas simultáneas: una contracción reciente de su actividad y una posición estratégica dentro de cadenas que demandarán materiales para vehículos eléctricos, infraestructura energética y centros de datos. La brecha entre importaciones y exportaciones muestra además la dependencia de insumos extranjeros que posteriormente pueden incorporarse a procesos manufactureros. Para los proveedores que busquen escalar dentro de Norteamérica, la capacidad productiva deberá acompañarse de liquidez suficiente para financiar inventarios, producción y periodos de cobro sin interrumpir las operaciones.


