El aumento de las ventas durante El Buen Fin y la temporada navideña también amplía la exposición de bancos y comercios electrónicos al fraude. Durante el cuarto trimestre, los intentos de fraude digital y suplantación de identidad suelen incrementarse 45%, mientras que el costo para las empresas puede extenderse mucho más allá del valor de una operación fraudulenta.
De acuerdo con información difundida por Kuvasz Solutions, con datos atribuidos a LexisNexis Risk, por cada peso perdido por una transacción maliciosa, el costo operacional total puede alcanzar 3.88 pesos al incorporar reembolsos, procesamiento de contracargos y gastos administrativos.
La presión aumenta conforme se acerca el último trimestre del año. La firma advierte que septiembre representa una ventana técnica relevante para que empresas financieras y de comercio electrónico revisen sus sistemas de prevención antes de establecer periodos de congelamiento de código o Code Freeze durante las temporadas de mayor volumen transaccional.
¿Por qué un fraude de $1 puede terminar costando $3.88?
Una compra realizada con información financiera comprometida no necesariamente termina cuando el comercio devuelve el dinero.
La operación puede generar otros gastos relacionados con el contracargo, procesamiento, reposiciones y administración del incidente. La cifra citada por Kuvasz Solutions eleva a $3.88 el costo operacional promedio asociado por cada $1 perdido directamente debido al fraude.
Esto convierte la prevención en una variable financiera para los negocios digitales: una mayor facturación durante el cuarto trimestre no necesariamente se traduce en el mismo crecimiento de rentabilidad si también aumentan las operaciones fraudulentas.
El documento no proporciona una estimación del monto total que perderán la banca o el comercio electrónico mexicano durante 2026, por lo que el incremento de 45% debe entenderse como una referencia sobre tentativas de fraude y suplantación durante el cuarto trimestre, no como una previsión equivalente sobre pérdidas monetarias.
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Bots e inteligencia artificial cambian el fraude digital
La automatización también está modificando la velocidad y escala de los ataques.
Según la información presentada por Kuvasz Solutions, más de 65% de los ciberataques dirigidos a plataformas transaccionales durante periodos de alto consumo son ejecutados mediante redes automatizadas de bots e inteligencia artificial.
Entre las modalidades identificadas se encuentran:
- Carding: pruebas masivas con datos de tarjetas robadas para identificar cuáles continúan activas.
- Account Takeover: apropiación de cuentas legítimas para realizar operaciones sin autorización del titular.
- Identidades sintéticas: utilización de información para construir identidades destinadas a superar controles.
- Ataques automatizados: operaciones ejecutadas masivamente para detectar vulnerabilidades en los mecanismos de autorización.
La velocidad permite ejecutar intentos en periodos extremadamente cortos, lo que obliga a las plataformas transaccionales a diferenciar rápidamente entre una operación legítima y una potencialmente fraudulenta.
El otro costo: rechazar una compra legítima
Para bancos, retailers y plataformas digitales, incrementar los controles tampoco está exento de consecuencias.
Un sistema excesivamente restrictivo puede generar falsos positivos, es decir, identificar como sospechosa una operación legítima y rechazarla.
“El gran dilema de septiembre es que las empresas no pueden esperar a noviembre para corregir una falla en sus motores de riesgo. Una vez que entra en vigor el Code Freeze, cualquier ajuste en la infraestructura queda congelado”, explicó Sandra Agudo, Gerenta de Producto de Kuvasz Solutions.
La compañía sostiene que las empresas necesitan equilibrar dos variables: impedir que una operación fraudulenta sea aprobada sin crear controles tan rígidos que terminen bloqueando compradores reales.
Desde una perspectiva financiera, ambos escenarios tienen un costo. En el primero aparecen contracargos, reembolsos y gastos administrativos; en el segundo, una venta potencial puede perderse antes de concretarse.
¿Qué es el Code Freeze y por qué importa antes de El Buen Fin?
El Code Freeze es un periodo operativo durante el cual las organizaciones restringen modificaciones a sistemas críticos para reducir la posibilidad de introducir errores cuando la infraestructura enfrenta altos volúmenes de transacciones.
Kuvasz Solutions señala que la proximidad del cuarto trimestre lleva a empresas financieras y de comercio electrónico a preparar estos periodos antes de eventos de alta demanda como El Buen Fin y las fiestas decembrinas.
La advertencia de la firma es que esperar hasta noviembre para recalibrar los mecanismos de prevención puede reducir el margen para efectuar modificaciones profundas en la infraestructura transaccional.
El comunicado no establece una fecha única de Code Freeze para toda la banca o el comercio electrónico mexicano. Por tanto, la referencia a una “ventana de 30 días” corresponde al planteamiento técnico de Kuvasz Solutions y no a un plazo regulatorio obligatorio para todas las empresas.
Ventas récord no garantizan mejores márgenes
“Prevenir el fraude no consiste en levantar barreras que detengan al comprador legítimo, sino en analizar el comportamiento transaccional en tiempo real”, señaló Agudo.
La especialista apunta al uso de análisis predictivo e inteligencia analítica para tomar decisiones de autorización en fracciones de segundo durante periodos de elevada actividad.
Para un comercio, la ecuación de cierre de año no depende únicamente de incrementar el número de operaciones. También intervienen la tasa de aprobación, los falsos positivos, los contracargos y el costo de gestionar transacciones fraudulentas.
Ahí se encuentra el componente financiero del problema. Si cada peso perdido directamente puede desencadenar un costo operacional de hasta $3.88 según los datos citados por la firma, el fraude puede erosionar una parte del margen obtenido durante los meses de mayores ventas. Para bancos y comercios electrónicos, prepararse para el cuarto trimestre supone entonces proteger dos activos al mismo tiempo: el dinero de las transacciones y la capacidad de convertir compradores legítimos sin añadir fricción innecesaria al proceso de pago.


