La consolidación fiscal de México avanza mientras el gobierno busca reconstruir los recursos disponibles para enfrentar una eventual crisis económica. El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, aseguró ante la Cámara de Diputados que los fondos de estabilización ya superan los 170 mil millones de pesos, su mayor nivel desde 2020, mientras los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) mantienen una trayectoria descendente.
El mensaje llega después de que los RFSP alcanzaran 5.8% del PIB en 2024, nivel desde el cual Hacienda ha planteado un proceso gradual de reducción. De acuerdo con las cifras expuestas por Amador Zamora, el indicador se ubicó en 4.8% del PIB en 2025 y para 2026 se espera reducirlo a 4.1% del PIB.
La discusión no se limita al tamaño del déficit. De cara a 2027, Hacienda tendrá que mantener la reducción de las necesidades de financiamiento mientras enfrenta presiones provenientes del costo de la deuda, las obligaciones de gasto y el apoyo financiero a Pemex.
¿Qué significa que los RFSP bajen a 4.1% del PIB?
Los Requerimientos Financieros del Sector Público ofrecen una medición amplia de las necesidades de financiamiento del sector público.
Después del nivel registrado en 2024, el gobierno inició un proceso de consolidación dirigido a reducir gradualmente el desequilibrio fiscal.
La trayectoria presentada por Hacienda es:
- 2024: RFSP equivalentes a 5.8% del PIB.
- 2025: 4.8% del PIB.
- 2026: estimación de 4.1% del PIB.
- 2027: el Paquete Económico plantea continuar la reducción del déficit.
El Paquete Económico 2027 presentado al Congreso contempla un déficit de 3.9% del PIB, además de ingresos presupuestarios equivalentes a 23.2% del PIB y un escenario de crecimiento económico de entre 1.5% y 2.5%.
Reducir los RFSP implica disminuir gradualmente las necesidades adicionales de financiamiento del sector público, aunque la evolución de la deuda depende también del crecimiento económico, las tasas de interés y el tipo de cambio.
Fondos de estabilización superan los 170 mil millones de pesos
Uno de los argumentos utilizados por Hacienda para defender la posición financiera del país fue la recuperación de sus amortiguadores fiscales.
“El saldo de los fondos de estabilización supera los 170,000 millones de pesos, su mayor nivel desde el 2020, ampliando el margen de respuesta de las finanzas públicas ante choques económicos imprevistos”, afirmó Amador Zamora durante su comparecencia.
Estos recursos funcionan como reservas que pueden utilizarse para amortiguar determinadas caídas de ingresos públicos y otras situaciones adversas contempladas en sus reglas.
Su recuperación adquiere relevancia porque contar con un mayor colchón proporciona margen para enfrentar episodios de volatilidad sin depender exclusivamente de ajustes inmediatos al gasto o de mayor financiamiento.
Sin embargo, un fondo de estabilización más grande no sustituye el proceso de consolidación fiscal ni elimina las presiones estructurales sobre las finanzas públicas.
80% de la deuda mexicana está denominada en pesos
Hacienda también destacó la composición de la deuda como uno de los elementos que reducen la exposición del país frente a movimientos financieros externos.
Según las cifras presentadas por el secretario, aproximadamente 80% de la deuda pública está contratada en moneda nacional y una parte mayoritaria se encuentra en instrumentos a tasa fija.
Esta estructura reduce la exposición directa del saldo de la deuda a depreciaciones abruptas del peso y limita parcialmente el efecto inmediato de movimientos de las tasas internacionales.
“La dinámica de la deuda depende del balance fiscal, pero también del crecimiento económico, de las tasas de interés, del tipo de cambio y de la composición de la propia deuda. México cuenta en este sentido con fortalezas importantes”, señaló Amador Zamora.
La composición, sin embargo, es sólo una variable. La sostenibilidad también depende de cuánto necesita financiar anualmente el gobierno y de la relación entre el crecimiento de la economía y el costo de servir la deuda.
Pemex sigue siendo una variable para las finanzas públicas
La petrolera estatal permanece dentro de la discusión sobre la consolidación fiscal.
El resultado de 2025 quedó por encima de la reducción originalmente esperada de los RFSP, en un contexto donde los apoyos a Pemex volvieron a tener incidencia sobre las cuentas públicas.
Durante su comparecencia, Amador Zamora aseguró que la estrategia aplicada a la empresa mantiene una perspectiva de “sostenibilidad financiera de largo plazo” y afirmó que la deuda de la petrolera se encuentra en su menor nivel desde 2014.
El dato resulta relevante porque la situación financiera de Pemex puede trasladar presiones al gobierno federal cuando requiere aportaciones de capital, apoyos fiscales o mecanismos para atender sus obligaciones financieras.
Por ello, una disminución de la deuda propia de la petrolera no necesariamente elimina su relación con las finanzas soberanas: también importa cuánto respaldo fiscal requiere para conseguir esa reducción.
Hacienda busca consolidar sin recortar las prioridades del gasto
El secretario sostuvo que el ajuste se está realizando sin abandonar las prioridades de bienestar e inversión del gobierno.
La estrategia oficial busca combinar tres elementos que pueden entrar en tensión: reducir el déficit, estabilizar la deuda y mantener programas e inversión pública.
La comparecencia también evidenció las diferencias políticas sobre los resultados económicos. Mientras Amador Zamora defendió que la economía mantiene capacidad de adaptación y una trayectoria fiscal sostenible, legisladores de oposición cuestionaron el desempeño del crecimiento y la evolución de la deuda.
Estas posiciones forman parte del debate político alrededor de la estrategia fiscal; los resultados deberán evaluarse conforme se conozcan los cierres definitivos de las finanzas públicas.
¿Por qué importa la consolidación fiscal para tu bolsillo?
Déficit y deuda parecen indicadores alejados de las finanzas personales, pero terminan influyendo en el margen que tiene el Estado para gastar y responder ante una crisis.
Un gobierno que necesita destinar una proporción creciente de sus recursos al servicio de la deuda dispone de menos flexibilidad presupuestaria. Una posición fiscal más sólida, por el contrario, puede ofrecer mayor capacidad para absorber periodos de desaceleración o volatilidad.
La consolidación también importa para la percepción de riesgo de la deuda soberana y, por esa vía, para las condiciones financieras bajo las cuales se financian gobierno y economía.
En el caso mexicano, el reto consiste en mantener una trayectoria descendente de los RFSP sin que las necesidades de Pemex, el costo financiero u otras presiones presupuestarias reviertan el ajuste.
El reto no es sólo bajar el déficit, sino sostener la trayectoria
Pasar de RFSP equivalentes a 5.8% del PIB en 2024 a una estimación de 4.1% en 2026 representa una reducción importante frente al punto de partida, pero no concluye el proceso de consolidación.
Los más de 170 mil millones de pesos acumulados en fondos de estabilización fortalecen la capacidad de respuesta frente a determinados choques, mientras la composición de la deuda reduce parte de la exposición cambiaria.
La prueba estará en mantener simultáneamente esos colchones, continuar reduciendo las necesidades de financiamiento y absorber las presiones de gasto sin comprometer la trayectoria de la deuda.
Con el Paquete Económico 2027 ya en el Congreso, la discusión fiscal pasa ahora de las cifras de 2026 a determinar si los supuestos de ingresos, crecimiento y gasto del próximo año permiten mantener esa reducción.


