El costo de la vivienda está presionando el presupuesto de los hogares mexicanos al grado de obligarlos a reducir otros gastos, utilizar ahorros o buscar ingresos adicionales. En México, ocho de cada diez personas encuestadas reportaron haber recortado al menos un gasto durante el último año para poder pagar su vivienda, de acuerdo con el Informe Global de Investigación sobre Vivienda 2026 de Hábitat para la Humanidad Internacional.
La presión supera el promedio global de 75% registrado en el estudio, realizado entre 30,758 personas de 22 países. En México, además, 56% teme que un solo problema inesperado pueda poner en riesgo su capacidad para conservar su hogar, frente a 48% a escala mundial.
El impacto no se limita al pago de renta, hipoteca o mantenimiento. El reporte documenta hogares que recurren a sus ahorros y fondos de emergencia, consiguen trabajos adicionales o reducen gastos relacionados con alimentación y atención médica para sostener su vivienda.
36% de los mexicanos ha utilizado sus ahorros
Una de las señales más relevantes para las finanzas personales aparece en el uso de reservas financieras.
En México, 36% de las personas encuestadas afirmó haber utilizado sus ahorros o fondos de emergencia ante la presión relacionada con la vivienda. Otro 34% señaló haber asumido un trabajo adicional.
Para Lacmi Rodríguez, directora ejecutiva nacional de Hábitat para la Humanidad México, estos comportamientos muestran una estabilidad que puede estar sostenida mediante recursos limitados.
“Muchos hogares mantienen la estabilidad habitacional agotando sus reservas financieras, en lugar de contar con una asequibilidad sostenible, lo que los vuelve más vulnerables a futuras crisis”, señaló.
El problema aparece cuando esos mecanismos coinciden con una emergencia médica, pérdida del empleo, incremento de costos u otro gasto inesperado.
56% teme que una emergencia ponga en riesgo su vivienda
Aunque 81% de los mexicanos encuestados espera que su situación habitacional mejore durante los próximos tres años, esa expectativa convive con un nivel considerable de vulnerabilidad.
El 56% teme que un solo problema inesperado pueda comprometer su capacidad para conservar su hogar.
El porcentaje supera en ocho puntos al promedio mundial de 48%.
La encuesta también reporta que ocho de cada diez personas en México han reducido al menos un gasto en alimentos o han retrasado o evitado atención médica durante el último año para poder cubrir los costos relacionados con su vivienda.
“La inseguridad habitacional en México comienza mucho antes de que una familia pierda su casa o se vea obligada a dejarla”, explicó Rodríguez.
Vivienda compite con comida, salud y ahorro
Los resultados amplían el concepto de asequibilidad de la vivienda. No basta con determinar si una familia logra realizar el pago mensual; también importa qué debe sacrificar para conseguirlo.
Entre los efectos financieros y personales identificados por el estudio se encuentran:
- Reducción de gastos esenciales, incluida la alimentación.
- Postergación o cancelación de atención médica.
- Uso de ahorros o fondos de emergencia.
- Búsqueda de un trabajo adicional.
- Aplazamiento de decisiones familiares y otros proyectos personales.
- Menor margen financiero para enfrentar una enfermedad, desempleo o emergencia.
El estudio no proporciona en el comunicado el monto promedio que los hogares mexicanos destinan a vivienda ni desglosa los resultados según propietarios, arrendatarios o personas con crédito hipotecario. Por ello, sus resultados permiten medir percepciones y decisiones financieras reportadas por los participantes, pero no calcular cuánto dinero pierde en promedio cada hogar por esta presión.
57.3% de las viviendas son de autoproducción
El problema también está relacionado con la forma en que las familias acceden a una vivienda.
Hábitat para la Humanidad México señala, con datos del Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (SNIIV), que 57.3% de las viviendas en el país son de autoproducción.
Se trata de inmuebles construidos por las propias familias, frecuentemente sin asistencia técnica ni financiamiento formal.
Luis Armenta, director de operaciones de Hábitat para la Humanidad México, señaló que este modelo refleja tanto la capacidad de los hogares para resolver sus necesidades habitacionales como las limitaciones para acceder a otras alternativas.
La calidad del inmueble representa otro componente: 37% de los encuestados mexicanos reportó humedad, moho u otras condiciones poco saludables, frente a 23% a escala global.
Más de 8 millones de viviendas presentan rezago habitacional
El comunicado también recupera estimaciones gubernamentales según las cuales 8.38 millones de viviendas en México presentan rezago habitacional, equivalentes a 21.9% del parque habitacional ocupado.
El rezago contempla condiciones como hacinamiento, materiales inadecuados o falta de servicios básicos.
A pesar de esta situación, solamente 38% de los mexicanos encuestados considera efectivas las políticas de vivienda para enfrentar el problema. A escala global, el porcentaje es de 34%.
Los resultados combinan así dos dimensiones distintas: la posibilidad financiera de sostener una vivienda y las condiciones físicas del inmueble al que se tiene acceso.
Cambio climático añade otra presión al patrimonio familiar
La vivienda también enfrenta riesgos que pueden incrementar los costos futuros.
A escala mundial, 18% considera que su hogar no ofrece suficiente protección frente a fenómenos meteorológicos extremos como calor, frío o inundaciones.
Además, 30% de los participantes globales espera que estos fenómenos hagan más difícil vivir en su ubicación actual durante los próximos tres años.
En México, el porcentaje aumenta a 33%.
Aunque el estudio no calcula cuánto podría representar económicamente este riesgo para los hogares mexicanos, la exposición a eventos extremos incorpora otra variable a la seguridad patrimonial: la capacidad de una vivienda para conservar condiciones adecuadas ante fenómenos climáticos.
El costo de la vivienda también retrasa proyectos familiares
La presión habitacional puede extenderse más allá del presupuesto mensual.
Casi seis de cada diez madres y padres, tanto en México como en el conjunto de países analizados, temen que el costo de la vivienda esté limitando las oportunidades de sus hijos.
El reporte vincula esta situación con el aplazamiento de decisiones y objetivos personales, así como con mayores dificultades para alcanzar estabilidad financiera de largo plazo.
El estudio fue realizado entre 30,758 personas en 22 países, entre ellos México, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina, Guatemala, Reino Unido, Australia y Corea del Sur.
Poder pagar la vivienda no siempre significa poder costearla
Los resultados muestran una diferencia importante para analizar las finanzas de los hogares: realizar puntualmente el pago de una vivienda no necesariamente significa que ésta sea financieramente asequible.
Una familia puede conservar su casa mientras reduce alimentación, aplaza atención médica, consume sus ahorros o aumenta sus horas de trabajo. El pago continúa realizándose, pero el margen para enfrentar una emergencia disminuye.
En México, la combinación de ocho de cada diez personas recortando gastos, 36% utilizando ahorros y 34% buscando trabajo adicional muestra que el costo habitacional puede trasladarse hacia otras áreas del presupuesto.
La vivienda constituye patrimonio y seguridad, pero cuando absorber su costo obliga a debilitar el ahorro, la salud o los gastos esenciales, la estabilidad del hogar comienza a depender de que no aparezca el siguiente imprevisto.


