Las finanzas públicas de México enfrentarán una presión creciente por el costo de la deuda durante 2027. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) estima, a partir de su análisis del Paquete Económico, que el costo financiero aumentaría 11.8% y alcanzaría el equivalente a 4% del PIB, incluso por encima del déficit total previsto para el próximo año.
El organismo señala que, aunque el déficit se reduciría respecto a 2026, permanecería en un nivel elevado y obligaría al sector público a incrementar su endeudamiento. Bajo las estimaciones retomadas por el CEESP, la deuda total llegaría a representar 55% del PIB.
El Paquete Económico 2027 fue presentado por la Secretaría de Hacienda el 8 de septiembre y todavía forma parte del proceso presupuestario; los documentos publicados corresponden a la propuesta del Ejecutivo y no al presupuesto definitivo aprobado por el Congreso.
Costo financiero de la deuda crecería 11.8%
El CEESP identifica el gasto no programable como uno de los principales factores detrás del crecimiento previsto del gasto público.
Para 2027, el organismo estima que el gasto total aumentará 3.2% y representará 26.7% del PIB, mientras los ingresos públicos crecerían 3.9%.
La diferencia entre ingresos y gasto continuaría obligando al gobierno a recurrir al financiamiento.
El gasto programable aumentaría únicamente 1.5%, mientras que el no programable avanzaría 8.2%. Este último explicaría poco más de la mitad del incremento absoluto del gasto total.
Dentro de este componente, el CEESP pone el foco en el costo financiero, para el que calcula un crecimiento de 11.8%.
El organismo estima que este gasto equivaldría a 4% del PIB, frente al déficit total de 3.9% previsto para 2027.
¿Cuánto podría aumentar la deuda pública?
El análisis plantea un déficit público total equivalente a 4.1% del PIB para 2026 y 3.9% para 2027.
Aunque existe una reducción entre ambos ejercicios, el CEESP considera que el faltante continuará siendo suficientemente elevado para requerir mayor endeudamiento.
Bajo sus cálculos, la deuda total alcanzaría 55% del PIB y la deuda neta del país podría incrementarse en 4.2 billones de pesos durante los primeros tres años del sexenio.
El CEESP sostiene que esa cantidad sería casi dos veces superior al incremento registrado durante el mismo periodo de la administración federal anterior.
Estas cifras corresponden al análisis técnico del organismo sobre el Paquete Económico y deben distinguirse de las cifras definitivas que resulten del proceso de aprobación presupuestaria.
Más deuda podría presionar el crédito disponible para empresas
Uno de los riesgos señalados por el organismo es el denominado desplazamiento del financiamiento o crowding out.
Cuando el sector público incrementa su demanda de recursos para financiar déficits, puede competir por el ahorro disponible con empresas y hogares.
El CEESP plantea dos posibles consecuencias para el sector privado: una menor disponibilidad de financiamiento o tasas de interés más elevadas.
El efecto no es automático y depende de las condiciones del mercado financiero, política monetaria, ahorro y demanda de crédito, pero el organismo lo identifica como un riesgo si persisten déficits elevados.
Desde la perspectiva empresarial, el costo del financiamiento resulta especialmente relevante para inversiones en expansión, maquinaria, infraestructura y nuevos proyectos.
CEESP pide revisar la eficiencia del gasto
El análisis no se concentra exclusivamente en elevar los ingresos públicos.
El CEESP sostiene que fortalecer las fuentes de recursos debe acompañarse de una revisión sobre cómo se asigna y ejerce el presupuesto.
Entre los principales puntos planteados por el organismo se encuentran:
- Priorizar la inversión física pública para estimular actividad económica y empleo formal.
- Evaluar continuamente la eficacia de programas presupuestarios.
- Modificar o eliminar asignaciones que presenten bajos resultados.
- Evitar utilizar sistemáticamente la inversión pública como variable de ajuste para cumplir las metas de déficit.
- Fortalecer ingresos y mejorar simultáneamente la eficiencia del gasto público.
El organismo considera que compensar faltantes mediante deuda puede generar presiones sobre la salud financiera del país y limitar los recursos disponibles para inversión privada.
Economía mexicana creció 3.3% anual en julio
El análisis fiscal coincide con una mejora reciente de algunos indicadores de actividad.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) aumentó 0.8% mensual y 3.3% anual durante julio de 2026, su mayor crecimiento anual desde octubre de 2023, de acuerdo con cifras del INEGI retomadas por el CEESP. Los datos oficiales publicados el 24 de septiembre confirman ambas variaciones. INEGI
Las actividades terciarias avanzaron 1.2% mensual y 4% anual. Las secundarias aumentaron 0.5% y 2.4%, respectivamente, mientras la construcción registró un incremento anual de 6.7%.
Las actividades primarias mostraron un comportamiento contrario, con una disminución mensual de 1.1% y una caída anual de 0.6%.
Inflación vuelve a subir a 3.42%
La evolución de los precios introduce otra variable para las finanzas de los hogares.
Durante la primera quincena de septiembre, el Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.33% quincenal, llevando la inflación anual a 3.42%, su nivel más elevado de las últimas seis quincenas, según el CEESP. El dato coincide con la publicación oficial del INEGI.
La inflación subyacente se ubicó en 3.79% anual, mientras la no subyacente fue de 2.17%.
Entre las presiones del periodo destacó el incremento de 3.38% quincenal en frutas y verduras.
Empleo aumenta, pero informalidad absorbe la mayor parte
El mercado laboral presenta otro contraste.
En agosto, México registró 60.7 millones de personas ocupadas. Aunque la cifra disminuyó en 62 mil personas respecto al mes anterior, significó un incremento de 1.2 millones frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con los datos retomados por el CEESP.
Sin embargo, la composición del crecimiento resulta relevante: 788 mil de los nuevos ocupados respecto al año anterior correspondieron a la informalidad, mientras el empleo formal aumentó en 407 mil personas.
Asimismo, la población ocupada sin acceso a instituciones de salud aumentó en 664 mil personas, frente a un crecimiento de 504 mil entre quienes sí contaban con acceso.
La tasa de condiciones críticas de ocupación se ubicó en 37.8%, ligeramente por encima del 37.3% registrado un año antes.
Déficit, deuda y crecimiento: el equilibrio para 2027
El escenario presentado por el CEESP concentra el desafío fiscal en una relación difícil de separar: el gobierno necesita financiar un gasto creciente mientras una proporción cada vez mayor de los recursos se dirige al costo financiero de la deuda.
La reducción prevista del déficit de 4.1% a 3.9% del PIB no elimina esa presión. Para el organismo, recurrir de manera persistente al endeudamiento puede reducir el espacio para inversión pública y competir con las necesidades de financiamiento de empresas.
El desempeño reciente de la economía —con un IGAE creciendo 3.3% anual en julio— ofrece una señal favorable, pero convive con una inflación que repuntó a 3.42%, debilidad en algunos indicadores de consumo y un mercado laboral donde la informalidad concentra buena parte de los nuevos ocupados.
El punto central rumbo a 2027 será, por tanto, cuánto del presupuesto puede destinarse a inversión y servicios después de cubrir compromisos financieros crecientes. Para el CEESP, aumentar la recaudación sin elevar simultáneamente la eficiencia del gasto dejaría incompleta la estrategia para fortalecer las finanzas públicas.


