lunes, octubre 12, 2026
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Entre bosques, cabañas y caminos que se transforman al caer la noche, Mazamitla, Jalisco, también se ha convertido en escenario de historias sobre sucesos inexplicables. Uriel Reyes, conductor de Relatos de la Noche, recupera testimonios que van desde una presunta posesión ocurrida después de una estancia en el Pueblo Mágico hasta la inquietante aparición de una figura de duende en una casa familiar de Guadalajara.

Los relatos forman parte del universo de experiencias compartidas en el programa y deben entenderse como testimonios de carácter paranormal narrados por sus protagonistas, sin que exista en el material proporcionado evidencia que permita comprobar una explicación sobrenatural de los acontecimientos.

Mazamitla: del destino turístico a escenario de relatos paranormales

Mazamitla es uno de los destinos turísticos más conocidos de Jalisco por sus paisajes montañosos, bosques y oferta de cabañas.

Ese entorno es también el escenario de uno de los testimonios recuperados por Relatos de la Noche: una experiencia ocurrida en 2015 que, según su narrador, comenzó durante unas vacaciones familiares y se prolongó durante varios meses.

La historia es contada por Eduardo y tiene como protagonista a su hermana menor, Neideline.

“La posesión de Mazamitla”: una noche en el bosque

Según el relato, la familia viajó a Mazamitla para hospedarse en una cabaña rodeada por el bosque.

Durante las noches acostumbraban salir a buscar leña para encender una fogata. En la última jornada ocurrió algo que llamó su atención: después de caminar durante un periodo considerable sin encontrar el lugar al que pretendían llegar, decidieron regresar.

El trayecto de vuelta, de acuerdo con el testimonio, duró aproximadamente cinco minutos, considerablemente menos que el recorrido de ida.

Fue entonces cuando comenzaron a notar un comportamiento diferente en Neideline.

La familia asegura que su comportamiento cambió

La joven, quien tiene una discapacidad según el testimonio, permaneció completamente callada durante el regreso.

Los cambios continuaron una vez que volvieron a casa.

Eduardo relata una serie de comportamientos que la familia consideró inexplicables:

  • La joven comenzó a jugar y aparentemente conversar sola.
  • Su voz llegó a parecerles la de un hombre.
  • Empezó a hablar con una facilidad que anteriormente no tenía.
  • La familia percibió episodios de una fuerza que consideraba inusual.
  • Su comportamiento permaneció alterado durante varios meses.

Ante la situación, sus familiares buscaron diferentes explicaciones.

De médicos y psiquiatras a una iglesia

El relato señala que Neideline fue atendida por médicos y psiquiatras. La familia también acudió posteriormente con una persona que realizó una “limpia”.

Según el testimonio, ninguna de estas intervenciones modificó la situación, por lo que decidieron buscar ayuda en una iglesia.

Allí, un sacerdote comenzó a orar por la joven y posteriormente habría recomendado algo inesperado: regresar al sitio de Mazamitla donde habían comenzado los acontecimientos.

La explicación que el sacerdote dio a la familia, siempre de acuerdo con el relato, fue que el “alma” de Neideline había permanecido en aquel lugar mientras otra presencia había entrado en ella.

El regreso al bosque de Mazamitla

La familia volvió al lugar al día siguiente.

Mientras Neideline permanecía dormida dentro de una camioneta, su padre recorrió los senderos gritando su nombre, siguiendo las indicaciones que, según la historia, había recibido.

Después de varias horas, el encargado de las cabañas les pidió abandonar el lugar y emprendieron nuevamente el viaje hacia Guadalajara.

El episodio central del relato ocurrió al salir de Mazamitla.

Cuando atravesaron los arcos del pueblo, Eduardo asegura que Neideline despertó repentinamente y comenzó a hablar con su voz habitual.

Cuatro meses para la familia, pero solo días en sus recuerdos

Uno de los elementos más inquietantes del testimonio aparece después de la recuperación de la joven.

Mientras su familia aseguró haber vivido aproximadamente cuatro meses intentando determinar qué ocurría, Neideline habría percibido el periodo como apenas unos días.

El relato sostiene que actualmente, a sus 20 años, no conserva recuerdos de lo ocurrido durante esos meses.

Su última memoria antes de ese periodo es otro de los componentes que alimentan el carácter paranormal de la historia: habría observado una silueta alta, vestida completamente de negro, entre los pinos antes de perder el conocimiento.

El material no aporta elementos independientes que permitan establecer qué ocurrió médicamente durante ese periodo ni verificar la interpretación sobrenatural realizada por las personas involucradas.

“El duende de mi abuelo”: otra historia recuperada por Relatos de la Noche

El segundo testimonio cambia los bosques de Mazamitla por una casa en Guadalajara.

La historia tiene como protagonista a un adolescente cuya familia comenzó a visitar una vivienda recién adquirida por sus abuelos.

Dentro de ella había diferentes juguetes que el abuelo coleccionaba, pero una figura destacaba particularmente para el joven: un duende que le provocaba miedo.

Durante una estancia de aproximadamente una semana, comenzaron a escucharse sonidos procedentes de una habitación sin ventanas.

Primero eran golpes. Después, según el relato, parecían pequeños pasos húmedos corriendo por el interior.

Una cruz de humedad y una figura que cambió de posición

En una visita posterior, el protagonista asegura haber encontrado una marca de humedad con forma de cruz en una de las paredes.

Tiempo después ocurrió el episodio que marcaría sus recuerdos de aquella casa.

Durante la madrugada se levantó para buscar agua y observó que la figura del duende ya no se encontraba en el lugar habitual. Pensó que su abuelo la había cambiado de posición.

Cuando regresó a su habitación volvió a encontrarla.

Esta vez, asegura, estaba colocada mirando hacia el frente, cuando anteriormente siempre la había visto orientada hacia un costado.

El adolescente comenzó a llorar y se refugió bajo las cobijas.

Entonces regresaron los sonidos.

Pasos y una risa durante la madrugada

El protagonista describe unas pisadas pequeñas que parecían aproximarse lentamente hacia su habitación.

Junto con los pasos, asegura haber escuchado una risa.

Los sonidos habrían continuado durante buena parte de la noche. El joven descartó que fueran otros integrantes de su familia debido a las características de la puerta que daba acceso al lugar de donde aparentemente procedían.

Los años transcurrieron, pero el narrador asegura que aquella experiencia permaneció en su memoria.

Relatos paranormales entre testimonios y misterio

Las historias recuperadas por Uriel Reyes en Relatos de la Noche utilizan experiencias personales como materia prima para construir narraciones alrededor de aquello que sus protagonistas no pudieron explicar.

Mazamitla aporta un escenario particularmente efectivo: caminos entre árboles, cabañas aisladas y largas extensiones de bosque forman parte de una identidad turística que, en este tipo de relatos, adquiere un carácter completamente distinto durante la noche.

Sin embargo, el misterio forma parte precisamente de su naturaleza testimonial. Los acontecimientos narrados no permiten establecer como hechos una posesión, la presencia de entidades o cualquier otra explicación sobrenatural.

Ese espacio entre lo que las personas aseguran haber experimentado y aquello que nunca pudieron explicar es el que mantiene vivas historias que, años después, continúan siendo contadas.

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