La inteligencia artificial comienza a transformar la gestión de contratos, pero una parte importante del sector jurídico mexicano todavía enfrenta una brecha tecnológica básica: más de la mitad de los despachos y gerencias legales consultados no cuenta con software especializado para administrar sus contratos, de acuerdo con el 1° Índice de Madurez Tecnológica en la Industria Legal en México presentado por LemonTech, Kerma Partners y el Laboratorio de Derecho e IA de la Universidad Panamericana.
El rezago adquiere una dimensión financiera para las empresas. Versiones dispersas, renovaciones que pasan inadvertidas, obligaciones sin seguimiento y conocimiento contractual fragmentado pueden convertirse en riesgos operativos y financieros, mientras las áreas legales enfrentan presión para demostrar el retorno de las inversiones realizadas en tecnología.
Contratos: de documentos estáticos a información para el negocio
Un contrato no termina cuando se firma. Su ciclo puede abarcar solicitud, creación, revisión, aprobación, firma, seguimiento, renovación y cumplimiento de obligaciones.
La falta de herramientas para concentrar estas etapas puede provocar que información relevante permanezca distribuida entre correos electrónicos, archivos y diferentes versiones de un mismo documento.
Christian Zinser, Principal, Litigation & Government, Enforcement de Baker McKenzie, destacó durante un panel organizado en el marco de la presentación de LemonTech CLM la importancia de conservar la trazabilidad y el conocimiento generado durante toda la vida de un contrato.
La pérdida de seguimiento sobre versiones, obligaciones o decisiones puede ocasionar que información relevante desaparezca antes de convertirse en un conflicto.
¿Por qué las áreas legales tienen dificultades para justificar tecnología?
Uno de los obstáculos identificados durante la discusión es la manera en que las organizaciones miden el desempeño de sus departamentos jurídicos.
Las áreas legales todavía suelen ser consideradas centros de costos, una percepción que puede dificultar la autorización de inversiones tecnológicas.
Marcela Calderón, Special Counsel de Von Wobeser & Sierra, planteó la necesidad de traducir la eficiencia jurídica a resultados comprensibles para otras áreas del negocio.
Patricia Villa, socia de Kerma Partners, señaló por su parte la importancia de distinguir el tiempo que los abogados destinan al análisis jurídico de aquel utilizado en tareas administrativas y de seguimiento.
Juan Pablo Granda, director ejecutivo de LemonTech, señaló que los proveedores tecnológicos también deben participar en esta medición.
“Tenemos que ayudar a los equipos legales a definir sus indicadores antes y después de implementar una solución, para demostrar qué cambió y cuál fue el retorno de la inversión”.
¿Dónde entra la inteligencia artificial?
La IA aplicada a contratos busca reducir parte del trabajo relacionado con localizar, consultar y analizar información contenida en documentos.
LemonTech presentó en México su solución CLM (Contract Lifecycle Management), que incorpora LIA, su sistema de inteligencia artificial.
Entre las funciones descritas se encuentran:
- Consultar contratos mediante lenguaje natural.
- Identificar cláusulas.
- Localizar fechas y obligaciones.
- Facilitar el acceso al conocimiento contenido en los documentos.
- Dar seguimiento al ciclo completo de los contratos.
- Mantener información relacionada con renovaciones y cumplimiento.
La compañía plantea combinar estas capacidades con información contextual para reducir los riesgos asociados con respuestas de IA que carezcan de suficiente contexto.
“La transformación no empieza por comprar tecnología, sino por definir qué problema queremos resolver, cómo impacta nuestras métricas y cómo vamos a replantear la manera en que trabajamos”, señaló Granda.
IA también obliga a revisar qué información puede procesarse
La adopción tecnológica agrega otro desafío: determinar qué datos pueden procesarse mediante inteligencia artificial y bajo qué controles.
Este punto resulta especialmente relevante para departamentos legales que trabajan con información contractual, corporativa y confidencial.
El documento señala que la discusión ocurre mientras México avanza en propuestas para regular la inteligencia artificial.
El Senado ha trabajado en una iniciativa de Ley General para regular y promover su utilización después de un proceso en el que participaron 72 especialistas, mientras que la Cámara de Diputados también contempla la regulación de esta tecnología dentro de su agenda legislativa.
Sin embargo, todavía no existe una ley federal general de IA aprobada, de acuerdo con la información proporcionada.
Regulación, datos y tecnología entran en la misma discusión
La gestión de información también se relaciona con la protección de datos personales.
El documento señala que la discusión sobre IA se suma a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares publicada en marzo de 2025, reforzando la necesidad de establecer políticas internas para proteger información confidencial.
Para los departamentos jurídicos, esto implica revisar tanto las posibilidades de automatización como las condiciones bajo las cuales se procesan los datos.
¿Cómo medir el retorno de inversión de la tecnología legal?
La discusión planteada por los especialistas apunta a modificar la manera tradicional de medir el trabajo jurídico.
Granda sostuvo que las organizaciones necesitan establecer indicadores antes y después de implementar una solución tecnológica para identificar los cambios generados.
Entre los aspectos abordados durante el encuentro destacan:
- Tiempo destinado a tareas administrativas.
- Seguimiento de obligaciones contractuales.
- Control de versiones.
- Renovaciones.
- Trazabilidad de decisiones.
- Capacidad preventiva del área jurídica.
- Retorno de inversión de las herramientas tecnológicas.
“Lo que vale no es la hora, lo que vale es lo que puedo lograr con esa hora y con ese cerebro de ese abogado”, afirmó el directivo.
La IA obliga a poner números a la transformación de las áreas legales
La brecha detectada en la gestión contractual muestra que la incorporación de inteligencia artificial no comienza necesariamente con los algoritmos más avanzados. Para una parte de las organizaciones mexicanas, el primer reto sigue siendo estructurar contratos, obligaciones, versiones y datos antes de automatizarlos. La siguiente etapa será demostrar con indicadores si esa tecnología reduce riesgos, libera tiempo administrativo y genera resultados medibles para el negocio; una condición especialmente relevante para áreas legales que todavía necesitan justificar su inversión frente a otras unidades de la empresa.


