Los siniestros relacionados con riesgos financieros y legales, incendios y responsabilidad civil profesional aumentaron 255% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior entre las empresas atendidas por Grupo Interesse, de acuerdo con un análisis de la firma.
El incremento pone sobre la mesa un riesgo financiero que puede ir mucho más allá de reparar maquinaria, instalaciones o activos dañados. La interrupción de operaciones, los costos jurídicos, las indemnizaciones, las sanciones y los problemas en las cadenas de suministro pueden multiplicar el impacto económico inicial de un incidente.
Errores en la gestión directiva, extorsiones cibernéticas y fraudes también aparecen entre las exposiciones capaces de generar pérdidas de ingresos y gastos extraordinarios para las compañías.
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Siniestros aumentaron 255% durante el primer semestre de 2026
Grupo Interesse identificó un incremento de 255% interanual en los siniestros asociados con tres categorías principales:
- Riesgos financieros y legales.
- Incendios.
- Responsabilidad civil profesional.
La cifra corresponde exclusivamente a las empresas atendidas por Grupo Interesse y el documento no especifica el número total de compañías o siniestros incluidos en el análisis, por lo que no debe interpretarse como un crecimiento de 255% para todas las empresas mexicanas.
El dato, sin embargo, permite observar cómo distintos tipos de contingencias pueden convertirse en costos simultáneos para una organización.
Un incendio, por ejemplo, puede provocar daños materiales, pero también detener una línea de producción, retrasar entregas y afectar el cumplimiento de contratos.
“El riesgo empresarial está cambiando porque hoy un mismo evento puede tener consecuencias en distintas partes de la organización”, señaló Mauricio Torres Esquinazi, director general adjunto de Grupo Interesse.
El verdadero costo puede comenzar cuando una empresa deja de operar
Para las finanzas de una compañía, el valor del activo perdido representa sólo una parte de la exposición.
La interrupción del negocio puede afectar ingresos mientras algunos gastos continúan corriendo. A ello pueden añadirse compromisos con trabajadores, proveedores y clientes, además de penalizaciones contractuales o costos necesarios para recuperar la operación.
Grupo Interesse señala que un mismo evento puede comprometer instalaciones, operación y suministro de manera simultánea, provocando pérdidas que pueden superar considerablemente el costo inicial del daño.
“Un daño físico puede detener una línea de producción, afectar las entregas, comprometer contratos y generar pérdidas adicionales. Por ello, las empresas necesitan evaluar no solamente cuánto vale un activo, sino qué ocurriría con su operación si ese activo deja de funcionar”, explicó Torres Esquinazi.
El análisis cita además al Allianz Risk Barometer para señalar que la interrupción de operaciones y de la cadena de suministro permanece entre los principales riesgos empresariales en México, junto con las catástrofes naturales y los incidentes cibernéticos.
Fraudes y extorsión cibernética también generan pérdidas
El riesgo empresarial tampoco está concentrado exclusivamente en los activos físicos.
El documento identifica errores en la gestión directiva, extorsión cibernética y fraudes como eventos capaces de generar consecuencias financieras para las organizaciones.
Entre los costos potenciales se encuentran:
- Pérdida de ingresos.
- Multas y sanciones.
- Defensa jurídica.
- Indemnizaciones.
- Afectaciones a clientes y proveedores.
- Gastos extraordinarios para recuperar la operación.
- Problemas en cadenas de suministro.
La combinación de estos factores obliga a observar el riesgo desde el flujo financiero y no únicamente desde el costo de reposición de un activo.
Tener un seguro no elimina el riesgo financiero
El análisis plantea que las compañías están pasando de un modelo concentrado en recibir una indemnización después del siniestro hacia esquemas que incorporan prevención, identificación de vulnerabilidades, análisis de exposición, transferencia de riesgos y continuidad del negocio.
Una póliza puede cubrir determinados daños, pero las condiciones contratadas, deducibles, límites, exclusiones y sumas aseguradas determinan la protección efectiva.
“Una póliza adecuada es sólo una parte de la protección. Las empresas necesitan conocer dónde están sus principales vulnerabilidades, anticipar escenarios y contar con mecanismos que les permitan reaccionar rápidamente”, afirmó Torres Esquinazi.
El directivo agregó que la diferencia también se encuentra en la velocidad con la que una organización logra volver a operar después de un incidente.
¿Qué deberían revisar las empresas antes de cerrar 2026?
Grupo Interesse recomienda revisar periódicamente los programas de aseguramiento, especialmente cuando la operación de una empresa ha cambiado durante el año.
Entre los puntos señalados están la actualización de las sumas aseguradas conforme al valor real de los activos, la identificación de nuevas exposiciones y la revisión de las coberturas contratadas.
La evaluación adquiere relevancia cuando una compañía:
ha realizado nuevas inversiones, incorporado maquinaria, ampliado instalaciones, cambiado proveedores o cadenas de suministro, aumentado sus inventarios o implementado nuevas tecnologías.
Cada una de estas decisiones puede modificar el nivel de exposición financiera que existía cuando se contrató originalmente una póliza.
Un activo asegurado por debajo de su valor puede convertirse en otro problema
Actualizar el valor de los activos es uno de los puntos destacados por la firma.
Una empresa puede incrementar durante el año maquinaria, inventarios o infraestructura sin modificar inmediatamente sus programas de aseguramiento. Esto genera una diferencia entre las condiciones bajo las cuales se contrató la cobertura y la situación actual del negocio.
El comunicado no presenta datos sobre el nivel de infraseguro entre las compañías mexicanas ni cuantifica cuánto podría perder una organización bajo esas circunstancias.
Por ello, el aumento de 255% reportado tampoco permite estimar el monto económico total de los siniestros registrados durante el semestre.
El riesgo empresarial también debe entrar al presupuesto
La gestión de riesgos deja de ser exclusivamente un asunto de seguros cuando un incidente tiene capacidad de afectar ingresos, liquidez, contratos, producción y continuidad operativa.
El aumento reportado por Grupo Interesse entre sus clientes durante el primer semestre de 2026 muestra una exposición que abarca desde incendios hasta responsabilidad profesional y riesgos financieros y legales.
Para las empresas, el costo relevante no necesariamente termina cuando se sustituye el activo dañado. Puede continuar mientras una fábrica permanece detenida, un proveedor incumple, un sistema tecnológico deja de funcionar o una disputa genera gastos legales.
De cara al cierre de 2026, revisar cuánto vale realmente lo asegurado, qué riesgos nuevos surgieron durante el año y cuánto tiempo podría sobrevivir financieramente el negocio ante una interrupción permite trasladar la conversación de los seguros hacia la planeación financiera.


