lunes, octubre 12, 2026
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El peso mexicano cerró septiembre con una depreciación mensual de 6.3% frente al dólar, en un periodo marcado por el repunte de las tasas internacionales, mayores preocupaciones inflacionarias relacionadas con la energía y un menor atractivo para las estrategias de carry trade, de acuerdo con el análisis de Ramsé Gutiérrez, VP Senior y Co-Director de Inversiones en Franklin Templeton Investments México.

El tipo de cambio terminó alrededor de 18.1 pesos por dólar, prácticamente en niveles similares a los observados al inicio del año. Por magnitud, Gutiérrez ubica el movimiento como la decimocuarta mayor depreciación mensual del peso en tres décadas.

La corrección también modificó el desempeño de los portafolios mexicanos: mientras Fibras, Mbonos, Udibonos y acciones locales terminaron septiembre en terreno negativo, la depreciación cambiaria funcionó como amortiguador para inversionistas mexicanos con exposición a activos internacionales.

¿Por qué cayó el peso 6.3% en septiembre?

Para Gutiérrez, uno de los detonantes del ajuste estuvo en las tensiones de la cadena de producción energética.

En su análisis señala un incremento de 133% en el diésel frente a 101% en la gasolina regular, movimientos que incrementaron las preocupaciones sobre las presiones inflacionarias y, con ello, las expectativas sobre la trayectoria de las tasas de interés.

“El grito del peso en septiembre, gritó ‘¡tasas altas!’”, resume Gutiérrez al describir el comportamiento del mercado durante el mes.

El escenario energético coincidió con un cambio en las expectativas monetarias internacionales y con movimientos importantes en los rendimientos de los bonos de largo plazo.

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Fed sube 0.25% y cambia las expectativas del mercado

En Estados Unidos, la Reserva Federal decidió de manera unánime un incremento de 0.25 puntos porcentuales en su tasa, que Gutiérrez identifica como el primero desde 2023.

El movimiento dejó además expectativas de incrementos adicionales durante 2026 y 2027.

Las tasas de largo plazo reaccionaron con fuerza. Según el análisis, el rendimiento en dólares de los bonos estadounidenses fue de -2.24%, su noveno peor desempeño del siglo, mientras la tasa a 10 años alcanzó niveles no observados desde 2007.

El comportamiento de los bonos refleja la relación inversa entre precio y rendimiento: cuando las tasas de mercado aumentan, el valor de los instrumentos previamente emitidos a tasas inferiores puede disminuir.

Banxico mantiene tasa en 6.5% y abre una divergencia con Estados Unidos

En México, el Banco de México mantuvo su tasa de referencia en 6.5%.

Para Gutiérrez, el elemento relevante no estuvo únicamente en la decisión, sino en el mensaje de que el banco central mexicano no necesariamente reaccionará de manera mecánica ante los movimientos de la Reserva Federal.

Banxico dejó así una guía futura flexible y ligada a las condiciones propias de la economía mexicana.

Esta diferencia entre las perspectivas monetarias de ambos países modifica uno de los factores que había resultado favorable para la moneda mexicana: el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos.

Carry trade pierde atractivo para el peso mexicano

Las tasas relativamente altas de México habían convertido al peso en una moneda atractiva para operaciones de carry trade, estrategia mediante la cual los inversionistas buscan obtener rendimiento aprovechando las diferencias entre las tasas de distintos mercados.

El escenario descrito por Gutiérrez modifica esa ecuación.

Con tasas al alza en Estados Unidos y Japón y una postura mexicana con flexibilidad hacia posibles reducciones, el diferencial esperado se estrecha y disminuye parte del incentivo para mantener posiciones en pesos.

“Esta divergencia reduce el diferencial de tasas esperado, un fundamental que favorecía al peso”, explica el especialista.

Ante el menor atractivo relativo, señala que diversas posiciones fueron revertidas mediante la venta de pesos, contribuyendo al ajuste de la moneda durante septiembre.

Dólar funciona como amortiguador para inversionistas mexicanos

La caída del peso tuvo un efecto distinto sobre los portafolios con activos internacionales.

Varios mercados presentaron desempeños modestos o incluso negativos medidos en sus propias monedas, pero la apreciación del dólar frente al peso modificó el resultado cuando esas inversiones se expresaron en moneda mexicana.

En otras palabras, un inversionista mexicano con activos denominados en dólares pudo recibir un impulso cambiario al convertir su inversión nuevamente a pesos, incluso cuando el rendimiento del activo original no resultó especialmente elevado.

El efecto muestra por qué la moneda en la que se mide una inversión puede modificar significativamente el desempeño final de una cartera internacional.

Fibras, acciones y bonos mexicanos cierran septiembre en negativo

Los activos locales enfrentaron un escenario diferente.

De acuerdo con las cifras compartidas por Gutiérrez, septiembre dejó los siguientes resultados:

  • Fibras: -1.6%.
  • Mbonos: -0.9%.
  • Acciones mexicanas: -1.8%.
  • Udibonos: -1.9%.

El especialista pone especial atención en los dos últimos instrumentos de deuda.

Aunque Banxico mantuvo sin cambios su tasa de referencia, los Mbonos y Udibonos de largo plazo no necesariamente replican directamente la trayectoria de la tasa del banco central mexicano.

“Las tasas de Mbonos y Udibonos no siguen la dinámica de la tasa de Banxico, sino que siguen la dinámica de las tasas internacionales que van al alza”, señala Gutiérrez.

Bonos mexicanos abren nuevas oportunidades para largo plazo

El aumento de las tasas implica pérdidas de valuación para algunos tenedores de bonos, pero también modifica las condiciones para quienes buscan entrar al mercado.

Gutiérrez considera que el movimiento está generando nuevas oportunidades de entrada con tasas atractivas para inversionistas de largo plazo.

La distinción resulta relevante: una caída mensual en el precio de un instrumento de renta fija no necesariamente significa que las condiciones sean menos favorables para un nuevo inversionista.

Cuando las tasas suben, los nuevos compradores pueden acceder a rendimientos mayores, aunque permanecen expuestos a movimientos posteriores en tasas, inflación y valuaciones.

Petróleo lidera el año y criptomonedas permanecen rezagadas

El comportamiento observado durante septiembre mantiene una dinámica similar a la registrada en el acumulado anual analizado por Franklin Templeton Investments México.

El petróleo aparece como la categoría con mejor desempeño, seguido por las acciones internacionales.

Las criptomonedas presentan un comportamiento distinto. Aunque acumulan dos meses consecutivos con resultados positivos, Gutiérrez las identifica como el activo más volátil de la muestra y el de peor desempeño en lo que va del año.

El especialista no proporciona en la información compartida los rendimientos porcentuales acumulados de todas las categorías, por lo que no es posible establecer la magnitud exacta de las diferencias entre ellas.

Tasas altas cambian nuevamente la ecuación para el peso

Septiembre dejó una combinación menos favorable para la moneda mexicana: tasas internacionales al alza, presión energética sobre las expectativas de inflación y una posible reducción del diferencial entre México y Estados Unidos.

La depreciación de 6.3% muestra qué tan rápido puede modificarse el desempeño del peso cuando cambia el incentivo financiero detrás del carry trade.

Para los inversionistas mexicanos, el mismo movimiento tuvo dos caras. La exposición internacional recibió un impulso por la depreciación cambiaria, mientras los principales activos locales analizados terminaron el mes con pérdidas.

En renta fija, el ajuste también abre una nueva discusión. El incremento de las tasas internacionales presiona las valuaciones de Mbonos y Udibonos, pero simultáneamente eleva los rendimientos disponibles para nuevas posiciones. Para Gutiérrez, ahí comienzan a aparecer oportunidades para inversionistas con horizontes de largo plazo, en un mercado que vuelve a colocar a las tasas de interés en el centro de las decisiones financieras.

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