lunes, octubre 12, 2026
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Los ciberataques ya representan un riesgo financiero directo para las pequeñas y medianas empresas. En América Latina, 31% de las PyMEs consultadas por Kaspersky reportó pérdidas económicas como consecuencia de los incidentes de ciberseguridad más graves que enfrentaron durante los últimos 12 meses.

El impacto no termina en el dinero perdido. Un 27% señaló interrupciones en procesos esenciales del negocio, como finanzas, recursos humanos o asuntos legales, mientras 25% enfrentó la suspensión temporal de servicios para clientes, incluidos sitios web, tiendas en línea y cuentas personales.

Los resultados forman parte de un estudio de Kaspersky realizado entre profesionales de TI y seguridad informática. La investigación reunió 1,800 entrevistas en 18 países, entre ellos México, Brasil y Colombia; 616 participantes pertenecían a pequeñas y medianas empresas.

Phishing encabeza los ataques de mayor impacto

Las modalidades utilizadas por los ciberdelincuentes pueden ser diferentes, pero comparten una consecuencia para las empresas: comprometer sistemas, información o credenciales capaces de afectar la continuidad de las operaciones.

Entre los incidentes identificados por las PyMEs latinoamericanas como los más dañinos, el phishing ocupó el primer lugar con 12%.

Le siguieron el uso de credenciales débiles o robadas, con 9%, y los ataques de ransomware, con 8%.

El estudio no proporciona una estimación sobre el monto promedio perdido por cada empresa afectada, por lo que el 31% debe entenderse como la proporción que reportó pérdidas económicas y no como el porcentaje de ingresos o recursos perdidos.

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Información financiera, entre los principales objetivos

Los datos también se han convertido en uno de los activos más buscados durante un ataque.

De acuerdo con Kaspersky, 29% de los encuestados en Latinoamérica identificó el robo de información sensible, como credenciales financieras y documentos legales, entre los principales objetivos de los ciberdelincuentes.

El robo de información personal de clientes alcanzó 27%, misma proporción registrada para los datos de empleados. Otro 25% señaló la manipulación o alteración de información.

Una brecha de seguridad puede, por tanto, extender su impacto más allá del primer incidente cuando las credenciales o documentos comprometidos son utilizados posteriormente para intentar acceder a otros sistemas o realizar nuevos fraudes.

Contabilidad y finanzas, entre las áreas más afectadas

La ciberseguridad tampoco constituye únicamente una responsabilidad del departamento tecnológico.

Los equipos de seguridad de TI fueron el área más afectada, mencionada por 40% de las PyMEs latinoamericanas consultadas. En segundo lugar aparecen contabilidad y finanzas, con 36%, seguidas por las áreas de TI, con 35%.

La exposición de las áreas financieras adquiere especial relevancia para empresas pequeñas y medianas debido a la información y los accesos que concentran para realizar pagos, administrar cuentas, gestionar documentación y mantener operaciones cotidianas.

“El desafío para una PyME no es invertir en ciberseguridad sin límite, sino saber dónde están sus mayores riesgos y utilizar sus recursos de manera estratégica”, señaló Diego Cortés, gerente general de Kaspersky para México.

El directivo planteó que las empresas deben identificar primero la información, sistemas y operaciones críticas para priorizar los riesgos con mayor impacto potencial.

¿Qué hacen las PyMEs después de sufrir un ciberataque?

Los incidentes también están provocando cambios en la manera en que las organizaciones administran sus accesos y recursos tecnológicos.

Entre las principales medidas adoptadas después de enfrentar un incidente destacan:

  • 30% implementó Zero Trust o el Principio de Mínimo Privilegio, para limitar el acceso de empleados, socios y contratistas.
  • 28% introdujo o actualizó la capacitación de sus equipos de TI frente a nuevas amenazas y técnicas de ataque.
  • 27% reforzó sus políticas de contraseñas.
  • 27% incorporó o actualizó la realización periódica de copias de seguridad.

La lógica detrás del principio de mínimo privilegio consiste en permitir que cada persona acceda únicamente a la información y sistemas indispensables para realizar su trabajo, reduciendo la superficie que puede quedar comprometida cuando una credencial es vulnerada.

Una copia de seguridad no basta si no puede recuperarse

Kaspersky también plantea que las PyMEs identifiquen previamente qué sistemas, información y procesos resultan indispensables para mantener sus operaciones.

Dentro de esa estrategia se encuentra la realización periódica de copias de seguridad, pero también la comprobación de que esos respaldos puedan restaurarse correctamente.

La preparación incluye definir responsables y procedimientos de respuesta antes de que ocurra un incidente, con el objetivo de reducir el tiempo durante el cual una empresa permanece sin operar.

La capacitación de empleados ocupa otro lugar relevante, particularmente ante técnicas como el phishing, donde el atacante busca que una persona proporcione credenciales o realice una acción que facilite el acceso a sistemas corporativos.

La ciberseguridad se convierte en una decisión financiera

Para las PyMEs, la discusión sobre ciberseguridad está cada vez más vinculada con la administración de recursos.

Las pequeñas y medianas empresas suelen trabajar con presupuestos y equipos limitados, por lo que proteger cada activo con el mismo nivel de inversión puede resultar poco viable. El planteamiento de Kaspersky consiste en identificar los sistemas cuya interrupción tendría mayores consecuencias y dirigir primero los recursos hacia esos puntos.

El estudio no establece cuánto debería invertir una PyME en ciberseguridad ni proporciona una relación entre gasto tecnológico y reducción de pérdidas.

Tampoco permite afirmar que 31% de todas las PyMEs mexicanas haya perdido dinero por un ciberataque: los datos corresponden a los resultados regionales de una investigación internacional y deben interpretarse dentro de las características de su muestra.

Un ataque puede convertirse rápidamente en un problema de flujo y operación

Para una empresa de menor tamaño, una brecha digital puede convertirse simultáneamente en un problema tecnológico, financiero y operativo. La pérdida directa de dinero es apenas una de las posibilidades: detener ventas en línea, perder acceso a información, suspender servicios o comprometer datos financieros puede afectar la capacidad de continuar trabajando.

El dato de que 36% de las empresas consultadas identificara contabilidad y finanzas entre las áreas más afectadas refuerza la necesidad de incorporar el riesgo digital dentro de las decisiones financieras y de continuidad de negocio.

Más que incrementar indiscriminadamente el presupuesto tecnológico, los resultados apuntan a una administración basada en prioridades: proteger accesos críticos, respaldar información recuperable, capacitar al personal y establecer previamente cómo responder cuando un ataque logra superar las primeras barreras de seguridad.

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