lunes, octubre 12, 2026
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A menos de un mes del plazo para que la Cámara de Diputados apruebe la Ley de Ingresos de la Federación 2027, investigadores y académicos vinculados al Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol (CTISA) pidieron incorporar una modificación al IEPS aplicado a las bebidas alcohólicas, después de señalar que el Paquete Económico presentado por el Ejecutivo no contempla la reforma que proponen.

El planteamiento no consiste únicamente en aumentar la carga fiscal. Los especialistas proponen avanzar hacia un impuesto específico vinculado con la cantidad de alcohol puro contenida en cada bebida, en lugar de mantener exclusivamente un esquema determinado por el valor y la graduación del producto.

La Secretaría de Hacienda ya publicó la Iniciativa de Ley de Ingresos 2027 como parte del Paquete Económico, pero la legislación todavía atraviesa el proceso de discusión en el Congreso; por ello, la modificación solicitada por el CTISA debe entenderse como una propuesta de académicos y organizaciones, no como un impuesto aprobado o vigente.

¿Cómo se cobra actualmente el IEPS a las bebidas alcohólicas?

El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios grava diferentes productos, entre ellos las bebidas con contenido alcohólico y la cerveza.

El esquema vigente utiliza tasas diferenciadas dependiendo de la graduación alcohólica. Documentos fiscales oficiales registran tasas de 26.5% para bebidas de hasta 14 grados G.L., 30% para aquellas de más de 14 y hasta 20 grados, y 53% para las que superan los 20 grados G.L.

El CTISA sostiene que México debería avanzar hacia un mecanismo específico relacionado directamente con la cantidad de alcohol puro.

Bajo el planteamiento presentado por los especialistas, la carga fiscal tendría una relación más directa con el contenido de alcohol de la bebida.

El comunicado no propone una cuota específica en pesos por gramo o mililitro de alcohol puro, por lo que no es posible calcular con esta información cuánto aumentaría el precio de una cerveza, vino o destilado si el Congreso adoptara el modelo.

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Especialistas piden incorporar la reforma antes del 20 de octubre

El posicionamiento fue presentado el 29 de septiembre, a pocas semanas del plazo constitucional señalado para la aprobación de la Ley de Ingresos en la Cámara de Diputados.

Los académicos solicitaron que la modificación sea incorporada durante el proceso de dictaminación.

Su argumento combina dos dimensiones: recaudación y salud pública.

El CTISA sostiene que incrementar los precios mediante impuestos selectivos puede contribuir a reducir el consumo y los daños relacionados con el alcohol, particularmente entre adolescentes y jóvenes. La propuesta toma como referencia la estrategia SAFER de la Organización Mundial de la Salud.

El grupo argumenta además que una cuota diseñada exclusivamente para conservar el nivel actual de recaudación podría resultar insuficiente para modificar la asequibilidad de las bebidas.

¿Qué cambiaría con un impuesto basado en alcohol puro?

El planteamiento del Comité modificaría la lógica utilizada para determinar parte de la carga fiscal.

La propuesta presentada contempla:

  • Avanzar hacia un impuesto específico.
  • Vincular la carga con la cantidad de alcohol puro contenida en las bebidas.
  • Establecer un nivel suficientemente amplio para modificar su asequibilidad.
  • Integrar el instrumento fiscal dentro de una estrategia más extensa de prevención.
  • Complementarlo con medidas sobre disponibilidad, publicidad, conducción bajo los efectos del alcohol y acceso a intervenciones y tratamiento.

“México debería avanzar hacia un esquema de impuesto específico suficientemente amplio y vinculado con la cantidad de alcohol puro contenida en las bebidas”, señala el posicionamiento.

Una reforma de estas características requeriría definir la cuota, mecanismo de actualización, productos sujetos al gravamen y demás reglas de aplicación antes de poder conocer su impacto efectivo sobre precios y recaudación.

El debate no es solamente cuánto recaudaría Hacienda

Los especialistas plantean que el diseño del impuesto debería evaluarse también por sus posibles efectos sobre el consumo.

“Cuanto más barato es, más se consume, y más daño genera —violencia, accidentes, enfermedades y gasto público. No se trata de prohibir. Se trata de usar el precio como una herramienta de salud pública”, afirmó Erick Jiménez, de la Facultad de Psicología de la UNAM.

El argumento del CTISA es que el IEPS puede cumplir simultáneamente una función recaudatoria y sanitaria.

El comunicado sostiene además que las tasas aplicables a las bebidas alcohólicas no se han modificado desde 2014 y cita datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), según los cuales la cerveza no habría registrado un aumento real de precio durante los últimos 14 años.

Estas afirmaciones corresponden al posicionamiento presentado por los especialistas y organizaciones participantes.

¿Subiría el precio de la cerveza y otras bebidas?

Esa es una de las preguntas que todavía no puede responderse con una cifra.

El documento no establece la cuota que debería cobrarse por cantidad de alcohol puro ni presenta simulaciones de precios para cerveza, vino o destilados.

Por lo tanto, cualquier estimación sobre cuánto subiría una botella o lata sería especulativa en esta etapa.

El efecto dependería del diseño final del impuesto, de la cantidad de alcohol de cada producto y de cuánto de la carga fiscal trasladaran productores y comercializadores al consumidor.

También tendría que considerarse la interacción con otros impuestos y con la estructura de precios de cada segmento.

La Ley de Ingresos 2027 todavía puede modificarse en el Congreso

La petición se presenta mientras el Paquete Económico 2027 continúa en proceso legislativo. Hacienda mantiene publicada la iniciativa de Ley de Ingresos, mientras que los apartados correspondientes a la ley aprobada y al Presupuesto de Egresos definitivo aún no aparecen como concluidos en su repositorio oficial. Finanzas Públicas

El llamado del CTISA está dirigido específicamente a la Cámara de Diputados para incorporar el cambio durante la dictaminación.

“Aumentar el IEPS por gramo de alcohol es una decisión costo-efectiva para reducir el consumo juvenil. Instamos al Congreso a asumir esta responsabilidad histórica con las nuevas generaciones”, señaló Andrea Bautista León, académica de la Universidad La Salle.

El posicionamiento también plantea que el cambio tributario debería acompañarse de políticas relacionadas con disponibilidad de bebidas, publicidad, conducción bajo efectos del alcohol, detección de consumo problemático y tratamiento.

Un cambio al IEPS tendría efectos fiscales, comerciales y sobre el bolsillo

La discusión que llegará al Congreso tiene dos componentes diferentes. Por un lado está el objetivo de salud pública defendido por académicos y organizaciones; por otro, las consecuencias económicas de modificar un impuesto que termina formando parte del precio de las bebidas.

Cambiar hacia un gravamen específico basado en alcohol puro podría alterar de manera diferente la carga entre categorías y productos, dependiendo de la fórmula que eventualmente aprobara el Poder Legislativo.

Pero esa decisión todavía no existe. No hay en la información presentada una nueva cuota aprobada, ni un incremento definido para 2027, ni elementos suficientes para calcular cuánto pagarían los consumidores.

El punto financiero a seguir durante la discusión de la Ley de Ingresos será, por tanto, si los legisladores incorporan la propuesta y, en caso de hacerlo, qué cuota establecen. Sólo entonces será posible medir sus efectos sobre recaudación, precios, productores, comercios y consumidores.

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