viernes, noviembre 6, 2026
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Los estímulos fiscales a las gasolinas y al diésel han contribuido a contener la inflación energética en México, pese al encarecimiento internacional de los combustibles. Esta estrategia ha facilitado las decisiones de política monetaria del Banco de México (Banxico), aunque también plantea riesgos para las finanzas públicas ante la posibilidad de que los apoyos deban mantenerse durante un periodo prolongado.

De acuerdo con un análisis de Franklin Templeton, elaborado por Ramsé Gutiérrez, CFA, vicepresidente sénior y codirector de Inversiones, los subsidios han permitido absorber parte del impacto provocado por las disrupciones en el mercado energético internacional.

La diferencia entre México y Estados Unidos resulta significativa: mientras la inflación energética mexicana se ha mantenido cercana a cero, la estadounidense ronda el 20% anual, según las cifras presentadas por la firma de inversiones.

El comportamiento responde, en parte, a la utilización de estímulos fiscales que reducen la presión de los precios internacionales sobre los consumidores mexicanos.

Sin embargo, el mayor desafío se encuentra en el diésel, combustible cuyos precios internacionales continúan elevados por las restricciones de oferta y los conflictos geopolíticos.

Para Franklin Templeton, el mecanismo ha permitido que Banxico mantenga una postura monetaria menos restrictiva, pero traslada parte del costo del choque energético hacia las finanzas gubernamentales.

Subsidios a combustibles permiten contener la inflación energética

El análisis de Franklin Templeton identifica a los estímulos fiscales a los combustibles como uno de los factores que explican la diferencia entre el comportamiento de los precios energéticos en México y Estados Unidos.

Mientras el mercado estadounidense ha registrado incrementos importantes en el costo de la energía, México ha utilizado mecanismos fiscales para moderar su traslado a los precios internos.

Estos estímulos operan principalmente mediante reducciones al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a los combustibles, conforme a los mecanismos establecidos por las autoridades hacendarias.

Cuando los precios internacionales aumentan, el gobierno puede utilizar estos instrumentos para disminuir parte de la carga fiscal y amortiguar el impacto sobre el precio final.

El resultado es una menor presión directa sobre el componente energético del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Franklin Templeton sostiene que esta contención ha contribuido a que Banxico disponga de mayor margen para evitar un endurecimiento adicional de su política monetaria.

La relación resulta importante porque los combustibles no solamente afectan el gasto de los hogares.

También intervienen en los costos de transporte, distribución y operación de numerosas actividades económicas.

Por ello, un incremento sostenido en sus precios puede generar presiones adicionales sobre otros bienes y servicios.

LEE: Banxico recorta tasa de interés a 6.25%, pero advierte que podría mantenerla sin cambios por un periodo prolongado

Inflación energética en México se mantiene cerca de cero frente al 20% de Estados Unidos

Una de las principales conclusiones del informe es la diferencia entre las trayectorias de inflación energética de ambos países.

La gráfica presentada por Franklin Templeton, elaborada con información del INEGI y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS), muestra que los precios energéticos estadounidenses registraron un repunte importante durante 2026.

En contraste, la inflación energética mexicana permaneció contenida.

IndicadorComportamiento señalado
Inflación energética en MéxicoCercana a 0% anual
Inflación energética en Estados UnidosAlrededor de 20% anual
Principal mecanismo de contención en MéxicoEstímulos fiscales a combustibles
Combustible con mayor presión fiscalDiésel

Fuente: Franklin Templeton, con información de INEGI y BLS al 30 de septiembre de 2026.

La comparación permite observar cómo dos economías expuestas a un mismo entorno internacional pueden registrar comportamientos distintos en los precios al consumidor.

Sin embargo, la diferencia no implica que el choque energético haya desaparecido para México.

Parte de su impacto se ha trasladado al ámbito fiscal mediante la utilización de estímulos.

Esto significa que la estabilidad relativa de los precios internos puede representar un costo para las finanzas públicas.

Diésel concentra la mayor presión sobre los estímulos fiscales

El diésel se ha convertido en el principal foco de atención dentro de la estrategia de contención de precios energéticos.

Franklin Templeton señala que la escasez internacional de productos refinados, asociada con las disrupciones de oferta provenientes de Medio Oriente y Rusia, ha mantenido elevados los precios de este combustible.

A diferencia de otros energéticos, el diésel tiene una participación relevante en actividades productivas y logísticas.

Se utiliza en el transporte de mercancías, la distribución de productos y diferentes procesos industriales.

Por ello, su encarecimiento puede tener efectos sobre los costos operativos de las empresas y, eventualmente, sobre los precios que pagan los consumidores.

El informe muestra que el estímulo fiscal al diésel alcanzó aproximadamente 10 pesos por litro hacia finales de octubre de 2026, una cifra considerablemente superior a los apoyos aplicados a las gasolinas regular y premium durante el mismo periodo.

La ilustración incluida en el análisis identifica un estímulo de 9.9695 pesos por litro para el diésel.

Esta cifra corresponde al nivel mostrado en el material de Franklin Templeton y no debe interpretarse como una tarifa permanente, ya que los estímulos fiscales pueden modificarse conforme a las disposiciones publicadas por Hacienda.

El mayor apoyo al diésel refleja la presión que enfrentan los precios de los combustibles utilizados en el transporte y la producción.

¿Qué diferencia existe entre los subsidios de 2022 y 2026?

Franklin Templeton compara el comportamiento de los estímulos fiscales durante dos episodios de tensión energética internacional.

El primero ocurrió en 2022, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

El segundo corresponde a 2026, en medio de las disrupciones energéticas relacionadas con el conflicto en Irán y las tensiones en Medio Oriente.

Aunque ambos episodios provocaron presiones sobre los combustibles, la trayectoria de los apoyos fiscales ha sido diferente.

En 2022, los estímulos alcanzaron niveles elevados durante los primeros meses del choque y comenzaron a disminuir hacia el cierre del año.

En cambio, durante 2026, los apoyos comenzaron a incrementarse en marzo y alcanzaron sus mayores niveles recientemente, durante septiembre y octubre.

CaracterísticaChoque energético de 2022Choque energético de 2026
Principal contexto internacionalGuerra entre Rusia y UcraniaConflicto en Irán y disrupciones energéticas
Evolución de los estímulosNiveles máximos en los primeros mesesMáximos recientes en septiembre y octubre
Comportamiento posteriorDisminución importante hacia finales del añoPresiones todavía elevadas al cierre de octubre
Combustible destacadoApoyos elevados a distintos combustiblesMayor presión concentrada en el diésel

Fuente: análisis de Franklin Templeton con datos del DOF al 31 de octubre de 2026.

La diferencia tiene implicaciones para la planeación fiscal.

Cuando los apoyos se concentran en un periodo relativamente corto, el gobierno puede enfrentar una presión temporal sobre sus ingresos.

Sin embargo, cuando permanecen elevados durante varios meses, aumenta la importancia de evaluar su sostenibilidad.

¿Cómo ayudan los subsidios a gasolina a Banxico?

El vínculo entre los estímulos fiscales y la política monetaria se encuentra en su efecto sobre la inflación.

Cuando los precios de los combustibles aumentan, pueden elevar directamente el índice de precios y generar incrementos indirectos en los costos de transporte y distribución.

Si estas presiones se generalizan o afectan las expectativas de inflación, el banco central puede enfrentar mayores dificultades para reducir las tasas de interés.

Por el contrario, cuando los estímulos fiscales moderan el encarecimiento de los energéticos, disminuye una fuente de presión sobre la inflación general.

En su análisis, Ramsé Gutiérrez sostiene que la contención de los precios energéticos ha permitido a Banxico adoptar una postura menos restrictiva.

La interpretación cobra relevancia después de que, el 5 de noviembre de 2026, la Junta de Gobierno del banco central aprobara una reducción de 25 puntos base en su tasa de referencia, para ubicarla en 6.25%, con efectos a partir del 6 de noviembre.

La decisión fue aprobada por mayoría de tres votos contra dos.

Banxico explicó que el proceso desinflacionario ha continuado y que las condiciones de holgura económica limitan las presiones de demanda.

Sin embargo, el banco central también advirtió que los riesgos para la inflación mantienen un sesgo al alza.

Es importante distinguir que la relación entre subsidios energéticos y mayor margen monetario constituye el análisis de Franklin Templeton; Banxico no atribuyó exclusivamente a esos estímulos su decisión de reducir la tasa.

El costo fiscal de mantener subsidiados los combustibles

Aunque los estímulos contribuyen a contener los precios, su aplicación también representa una decisión sobre el uso de recursos públicos.

En términos fiscales, reducir el IEPS implica que el gobierno deja de percibir una parte de los ingresos que habría obtenido sin aplicar el estímulo.

Por ello, el efecto de los apoyos debe analizarse no solamente desde la perspectiva de los consumidores, sino también desde su impacto sobre la recaudación.

Franklin Templeton advierte que, si la escasez internacional de diésel persiste, aumentará la presión para mantener estímulos elevados.

Esto plantea una pregunta central: ¿durante cuánto tiempo podrá el gobierno sostener estos apoyos sin deteriorar su margen fiscal?

El análisis no presenta una estimación monetaria del costo total acumulado de los estímulos durante 2026.

Sin embargo, la trayectoria observada en las gráficas muestra que los apoyos al diésel se mantuvieron elevados hacia finales de octubre.

Para las finanzas públicas, una prolongación de esta situación podría reducir el espacio disponible para atender otras necesidades presupuestarias.

También podría aumentar la importancia de compensar la menor recaudación mediante otros ingresos o ajustes en el gasto.

El efecto definitivo dependerá de la evolución de los precios internacionales, los estímulos aplicados y la recaudación efectiva.

Conflicto en Medio Oriente y política estadounidense podrían modificar los precios

El informe también identifica posibles factores internacionales que podrían aliviar las presiones sobre el mercado energético.

Franklin Templeton considera que los cambios en el equilibrio político de Estados Unidos podrían abrir una vía para conte

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