México enfrenta presiones sobre su calificación crediticia soberana. Dos de las tres principales agencias calificadoras mantienen al país a un escalón de perder el grado de inversión, una situación que podría complicar el acceso al financiamiento internacional y elevar los costos de endeudamiento para el gobierno y las empresas.
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que el deterioro de las finanzas públicas, el bajo crecimiento económico y los apoyos financieros destinados a Petróleos Mexicanos (Pemex) representan los principales factores de riesgo para la calificación soberana.
En su Análisis Económico Ejecutivo, publicado el 19 de octubre de 2026, el organismo señaló que México ha experimentado recortes graduales en su calificación durante los últimos ocho años, después de alcanzar sus mejores niveles entre 2014 y 2018.
Actualmente, Moody’s y Fitch mantienen a México en el último escalón del grado de inversión, mientras que S&P conserva una calificación superior, aunque con perspectiva negativa.
Pese a este escenario, el CEESP considera que México no enfrenta un riesgo inminente de perder el grado de inversión. Sin embargo, sostiene que será indispensable reducir el déficit fiscal y estabilizar la deuda pública para evitar nuevas presiones sobre la confianza de los inversionistas.
¿Por qué México está cerca de perder el grado de inversión?
El grado de inversión es una clasificación que utilizan las agencias calificadoras para evaluar la capacidad y disposición de un gobierno o empresa para cumplir sus obligaciones financieras.
Mantener esta categoría permite acceder a mejores condiciones de financiamiento y facilita la participación de inversionistas institucionales en los mercados de deuda.
En el caso de México, el CEESP identifica tres factores que han contribuido al deterioro de su calificación soberana.
1. Presiones fiscales y mayor endeudamiento
El primer problema está relacionado con el crecimiento del gasto público frente a los ingresos disponibles.
Cuando los recursos del gobierno resultan insuficientes para cubrir sus compromisos, aumenta la necesidad de contratar deuda.
De acuerdo con el CEESP, esta situación ha generado presiones sobre las finanzas públicas y ha contribuido a los ajustes realizados por las calificadoras.
El organismo considera que reducir el déficit fiscal será fundamental para estabilizar la deuda como proporción del Producto Interno Bruto (PIB).
2. Bajo crecimiento económico
El segundo factor es el limitado dinamismo de la economía mexicana.
Según el análisis, México registró un crecimiento económico promedio anual inferior al 1% durante los últimos siete años.
Este desempeño limita la expansión de la actividad productiva y dificulta el fortalecimiento de los ingresos tributarios.
Una economía que crece lentamente enfrenta mayores dificultades para incrementar su recaudación y reducir el peso relativo de sus obligaciones financieras.
Por ello, el CEESP considera necesario impulsar la inversión pública y privada como parte de una estrategia para mejorar las perspectivas económicas.
3. Apoyos financieros a Pemex
El tercer elemento está relacionado con las necesidades financieras de Petróleos Mexicanos.
El CEESP señala que, pese al compromiso de que la petrolera dejaría de requerir apoyos a partir de 2027, el proyecto presupuestario para ese año contempla más de 81 mil millones de pesos destinados a Pemex.
Para el organismo, estos recursos representan una presión adicional sobre las finanzas públicas.
El apoyo a la empresa productiva del Estado se suma a las necesidades de gasto del gobierno federal y reduce el margen disponible para atender otros compromisos.
El análisis considera que la situación financiera de Pemex continuará siendo un factor relevante en las evaluaciones de riesgo soberano.
¿Qué calificación tiene México con Moody’s, Fitch y S&P en 2026?
El CEESP señala que las tres principales agencias calificadoras realizaron ajustes en sus evaluaciones de México entre abril y mayo de 2026.
Aunque el país conserva el grado de inversión, las modificaciones reflejan una menor distancia respecto a la categoría especulativa.
| Agencia calificadora | Calificación reportada | Perspectiva | Distancia al grado especulativo |
|---|---|---|---|
| Moody’s | Baa3 | Estable | Último escalón de inversión |
| Fitch Ratings | BBB- | No especificada en el informe | Último escalón de inversión |
| S&P Global Ratings | BBB | Negativa | Dos escalones por encima de la categoría especulativa |
Fuente: CEESP, Análisis Económico Ejecutivo, 19 de octubre de 2026.
De acuerdo con el documento, Moody’s redujo la calificación de México de Baa2 con perspectiva negativa a Baa3 con perspectiva estable.
Fitch, por su parte, bajó la nota soberana de BBB a BBB-, mientras que S&P mantuvo la calificación BBB, pero modificó su perspectiva de estable a negativa.
Estos movimientos colocan a dos agencias en el nivel mínimo necesario para conservar el grado de inversión.
¿Qué significa que México tenga calificación BBB- o Baa3?
Las agencias utilizan escalas distintas para evaluar el riesgo crediticio.
En el caso de Fitch y S&P, BBB- representa el nivel más bajo dentro del grado de inversión.
Para Moody’s, la categoría equivalente es Baa3.
Una reducción adicional desde estos niveles llevaría la calificación correspondiente a la categoría especulativa.
Esto no significa necesariamente que el país dejaría de pagar sus obligaciones, sino que los inversionistas enfrentarían una evaluación de riesgo crediticio más elevada.
México podría destinar 4% del PIB al servicio de la deuda en 2027
Uno de los principales focos de preocupación del CEESP es el incremento de los recursos necesarios para atender la deuda pública.
El organismo señala que el paquete económico para 2027 contempla un servicio de la deuda equivalente al 4% del PIB, su nivel más elevado desde 1990.
La cifra refleja el peso que representa el financiamiento de las obligaciones del gobierno dentro de la economía nacional.
Además, el análisis estima que el pago de intereses representará 17.8% de los ingresos totales del gobierno al cierre de 2026.
Este porcentaje sería dos puntos porcentuales superior al registrado en 2025.
El CEESP advierte que el indicador supera los niveles observados antes de la pandemia y se encuentra por encima de los registrados en buena parte de las economías con calificaciones soberanas equivalentes.
¿Por qué preocupa que aumente el pago de intereses?
Cuando una mayor proporción de los ingresos públicos se destina al pago de intereses, disminuye el margen presupuestario disponible para otras necesidades.
Esto puede limitar la capacidad de financiar infraestructura, programas públicos y proyectos de inversión.
También puede generar nuevas presiones fiscales si el gobierno necesita contratar financiamiento adicional para atender sus compromisos.
Por ello, el organismo considera necesario estabilizar el endeudamiento y evitar que el costo financiero continúe aumentando.
¿Qué pasaría si México pierde el grado de inversión?
Una eventual pérdida del grado de inversión podría tener consecuencias para el gobierno, las empresas y los mercados financieros.
El CEESP destaca que esta clasificación representa un elemento de confianza para los inversionistas internacionales.
Su conservación facilita el acceso a capital y permite obtener financiamiento en condiciones más favorables.
Créditos más caros para el gobierno y las empresas
Una reducción de la calificación podría elevar la percepción de riesgo sobre la deuda mexicana.
En ese escenario, los inversionistas podrían exigir mayores rendimientos para adquirir instrumentos financieros emitidos por el gobierno.
Este incremento también podría influir en las condiciones de financiamiento de las empresas mexicanas.
Sin embargo, el impacto dependería de la magnitud del ajuste, las condiciones internacionales y la respuesta de los mercados.
Menor acceso a determinados inversionistas
Algunos fondos de inversión y participantes institucionales tienen restricciones sobre los activos que pueden adquirir.
Una calificación inferior al grado de inversión podría limitar la participación de ciertos inversionistas en instrumentos de deuda mexicana.
Esto podría modificar las condiciones de demanda y financiamiento.
Presiones sobre el tipo de cambio
El CEESP considera que mantener una buena calificación crediticia contribuye a la estabilidad cambiaria.
Una pérdida del grado de inversión podría generar volatilidad financiera, aunque sus efectos no serían automáticos ni necesariamente permanentes.
Riesgos para la inversión productiva
El organismo también destaca que la confianza de los inversionistas influye en las decisiones de inversión.
Por ello, preservar el grado de inversión puede favorecer las condiciones para financiar proyectos empresariales y productivos.
¿Cuánta deuda puede soportar México sin perder su calificación?
El CEESP considera que uno de los principales objetivos debe ser estabilizar la relación entre deuda pública y PIB.
El organismo señala que, a partir de experiencias internacionales, resulta deseable evitar que este indicador supere el 60% del PIB.
Como referencia, menciona el caso de Brasil, que perdió el grado de inversión después de un deterioro de sus indicadores fiscales.
No obstante, el nivel de deuda por sí solo no determina una calificación soberana.
Las agencias también evalúan factores como el crecimiento económico, la capacidad recaudatoria, la estabilidad institucional y las condiciones de financiamiento.
FMI prevé que la deuda neta de México se mantenga por debajo de 56% del PIB en 2031
El análisis del CEESP retoma estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), según las cuales la deuda neta de México se ubicaría por debajo del 56% del PIB en 2031.
Esta proyección sugiere una posible estabilización del indicador durante los próximos años.
Sin embargo, el organismo advierte que alcanzar esa trayectoria requerirá mejorar las condiciones fiscales.
En particular, señala que el FMI y Fitch consideran necesario reducir el déficit fiscal a aproximadamente 2.5% del PIB para estabilizar la dinámica de la deuda.
De acuerdo con el CEESP, ese nivel todavía no aparece dentro de las proyecciones de la Secretaría de Hacienda contempladas en el paquete económico 2027.
¿México necesita una reforma fiscal para conservar el grado de inversión?
El CEESP no plantea una reforma fiscal como condición indispensable para evitar una degradación crediticia.
Sin embargo, considera necesario mejorar las finanzas públicas y recuperar el crecimiento económico.
El organismo sostiene que, independientemente de si se requiere modificar el sistema tributario, será fundamental impulsar la inversión productiva.
La expansión de la actividad económica podría fortalecer las fuentes de recaudación y contribuir a reducir el déficit público.
En este sentido, el análisis plantea que la estabilidad fiscal no depende únicamente de contener el gasto, sino también de generar condiciones que permitan incrementar la actividad económica.
T-MEC y autonomía de Banxico, fortalezas para la calificación de México
Pese a los riesgos identificados, el CEESP reconoce que México cuenta con factores que favorecen la estabilidad macroeconómica.
Entre ellos destacan el acceso preferencial al mercado estadounidense y la independencia del Banco de México.
Relación comercial con Estados Unidos
La integración comercial con Estados Unidos representa una de las principales fortalezas de la economía mexicana.
El CEESP considera que esta relación favorece la actividad industrial, el comercio y la inversión.
El acceso al mercado estadounidense también representa un elemento relevante para las evaluaciones de las agencias calificadoras.
Independencia del Banco de México
Otro factor positivo es la autonomía de Banxico, que permite conducir la política monetaria con el objetivo de preservar la estabilidad de precios.
El organismo destaca que la independencia del banco central contribuye a mantener ancladas las expectativas de inflación.
Esta condición resulta relevante para la estabilidad financiera y la confianza de los inversionistas.
Actividad industrial crece 3.6% anual en agosto de 2026
El informe del CEESP también incorpora datos recientes sobre el desempeño de la economía mexicana.
De acuerdo con cifras del INEGI retomadas por el organismo, la actividad industrial aumentó 0.6% mensual y 3.6% anual durante agosto de 2026.
El crecimiento anual representó su mayor avance desde octubre de 2023.
La recuperación estuvo impulsada principalmente por las manufacturas y la construcción.
Manufacturas registran su mayor avance desde enero de 2023
La actividad manufacturera creció 1.2% mensual y 3.2% anual.
Según el análisis, el incremento anual fue el más elevado desde enero de 2023.
Construcción aumenta 7.9% anual
La construcción se mantuvo sin cambios en su comparación mensual, pero registró un crecimiento anual de 7.9%.
Dentro del sector destacó la construcción de obras de ingeniería civil, con un aumento mensual de 5% y anual de 18%.
Minería registra una contracción
En contraste, la actividad minera disminuyó 1.6% mensual y 0.8% anual.
El CEESP señala que esta fue su primera caída después de nueve meses.
Los resultados muestran diferencias entre los sectores productivos, en un contexto donde el organismo considera necesario fortalecer la inversión para impulsar el crecimiento económico.
México no enfrenta una pérdida inminente del grado de inversión, pero debe reducir su déficit
El diagnóstico del CEESP plantea un escenario de riesgos fiscales que todavía pueden atenderse.
Aunque Moody’s y Fitch mantienen a México en el último escalón del grado de inversión, el organismo no considera que exista una amenaza inmediata de perder esta categoría.
Sin embargo, advierte que el país deberá avanzar en la reducción del déficit público, la estabilización de la deuda y el fortalecimiento del crecimiento económico.
La presión financiera de Pemex y el incremento en el pago de intereses representan desafíos adicionales para las finanzas públicas.
El principal riesgo no es únicamente una nueva reducción en la calificación soberana, sino que el deterioro fiscal termine elevando los costos de financiamiento y limitando la inversión productiva.
Para el CEESP, preservar el grado de inversión requiere combinar disciplina fiscal con políticas que favorezcan la inversión pública y privada, de manera que México pueda mejorar sus perspectivas económicas sin incrementar continuamente su endeudamiento.


