La búsqueda de equilibrio entre trabajo, bienestar y vida personal está modificando la manera en que los mexicanos valoran su tiempo. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del INEGI, las personas en México destinan en promedio 7.4 horas semanales a la convivencia familiar y social, una referencia que permite dimensionar el espacio que estas actividades ocupan dentro de la vida cotidiana.
El fenómeno coincide con una conversación más amplia sobre productividad y bienestar: permanecer constantemente ocupado no necesariamente representa una mejor administración del tiempo. Las relaciones personales, el ocio y la capacidad de desconectarse de las obligaciones también forman parte de la percepción de calidad de vida.
Esta tendencia ha comenzado a ser aprovechada por las marcas de consumo. Amstel Ultra, perteneciente al portafolio de HEINEKEN México, desarrolla bajo el concepto “Real Balance” una estrategia que vincula su producto con momentos de convivencia y una visión de consumo asociada con el equilibrio.
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¿Cuánto tiempo destinan los mexicanos a convivir?
Los resultados retomados de la ENUT 2024 señalan un promedio de 7.4 horas por semana destinadas a convivencia familiar y social.
La cifra adquiere relevancia frente a una rutina en la que trabajo remunerado, actividades domésticas, traslados y uso de dispositivos compiten diariamente por el tiempo disponible.
Por otra parte, datos del Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) del INEGI, citados en el documento, colocan las relaciones personales y la satisfacción con el tiempo de ocio entre los aspectos mejor evaluados por la población.
Desde una perspectiva económica, el tiempo también puede entenderse como un recurso limitado: cada hora destinada a una actividad supone renunciar a utilizarla en otra. El equilibrio depende entonces de cómo cada persona distribuye ese recurso entre responsabilidades, descanso y convivencia.
5.1 horas al día frente a las pantallas
El uso de dispositivos introduce otra variable.
La información proporcionada refiere que las personas pasan en promedio 5.1 horas diarias frente a pantallas fuera de sus actividades laborales y que 75% reconoce un impacto negativo de este hábito sobre su vida cotidiana.
Estos datos, atribuidos en el documento a estudios globales sobre salud mental y hábitos, forman parte de una tendencia hacia una administración más consciente del tiempo libre.
La discusión no consiste únicamente en disponer de horas fuera del trabajo, sino en determinar cómo se utilizan.
Del consumo aspiracional al concepto de equilibrio
Este cambio también está transformando la comunicación de las marcas.
En lugar de asociar exclusivamente sus productos con aspiraciones relacionadas con éxito, actividad permanente o estatus, algunas estrategias comienzan a incorporar conceptos como descanso, convivencia y equilibrio.
Amstel Ultra utiliza esta tendencia mediante su plataforma “Real Balance”, que presenta al autocuidado y la vida social como actividades compatibles.
La marca destaca además que su producto contiene 85 calorías, característica que incorpora dentro de su posicionamiento como una alternativa para determinados momentos de convivencia.
El documento plantea algunos comportamientos vinculados con esta búsqueda de equilibrio:
- Establecer límites entre trabajo y tiempo personal.
- Recuperar espacios destinados a convivencia familiar y social.
- Reducir el tiempo innecesario frente a dispositivos.
- Incorporar pausas dentro de las rutinas cotidianas.
- Tomar decisiones de consumo de manera más consciente.
El tiempo libre también se convierte en terreno para las marcas
La revalorización del ocio tiene una dimensión comercial.
Las empresas de consumo compiten no solo por el dinero disponible de los hogares, sino también por estar presentes en los momentos en que las personas deciden utilizar su tiempo libre.
Para las marcas, comprender cuándo, cómo y con quién consumen las personas permite construir estrategias alrededor de ocasiones específicas: reuniones, comidas, actividades deportivas, entretenimiento o convivencia.
En este contexto, el concepto de equilibrio puede convertirse también en un atributo de posicionamiento.
HEINEKEN México señala que su portafolio actualmente comprende diferentes categorías, entre ellas cerveza tradicional, cerveza sin alcohol, ciders y bebidas listas para beber.
Bienestar, consumo y una nueva forma de medir el éxito
La información presentada por la compañía plantea una transformación cultural en la que disponer de tiempo y decidir conscientemente cómo utilizarlo comienza a ganar espacio frente a la idea de mantenerse permanentemente ocupado.
Desde las finanzas personales, el paralelismo resulta claro: dinero y tiempo son recursos limitados que requieren decisiones de asignación. Trabajar más horas puede aumentar los ingresos bajo determinadas circunstancias, pero también reduce el espacio disponible para otras actividades; del mismo modo, consumir más no necesariamente equivale a obtener mayor bienestar.
Para las empresas, esta revalorización abre un terreno comercial que va más allá de vender productos: competir por formar parte de los momentos que los consumidores consideran valiosos. Para las personas, el desafío es diferente: conseguir que el tiempo libre responda a sus propias prioridades y no simplemente a nuevas formas de consumo.


