Los agentes de inteligencia artificial podrían encargarse de hacer el supermercado, reservar vuelos y pagar servicios sin que tengas que intervenir en cada operación. Juan Pablo D’Antiochia, directivo de Global Payments en América Latina, explica qué tan cerca estamos de esta transformación y cuáles son los riesgos de dejar nuestras decisiones financieras en manos de la tecnología.
Imagina que necesitas comprar los productos de tu supermercado, reservar un vuelo o contratar un seguro de viaje. En lugar de entrar a diferentes plataformas, comparar precios y realizar el pago, simplemente le pides a una inteligencia artificial (IA) que encuentre la mejor opción y complete la compra por ti.
Este escenario, que hasta hace poco parecía lejano, comienza a tomar forma con el desarrollo del comercio agéntico, una tecnología que permite a sistemas de inteligencia artificial buscar productos, comparar alternativas y ejecutar transacciones en representación de los consumidores.
Pero ¿qué tan dispuestos estamos a dejar que una máquina tome decisiones sobre nuestro dinero?
En entrevista, Juan Pablo D’Antiochia, gerente general del negocio de Enterprise de Global Payments en América Latina, explicó que la adopción de estas herramientas podría avanzar mucho más rápido de lo que ocurrió con el comercio electrónico.
“Creo que está más próximo de lo que nos imaginamos, creo que la adopción va a ser muy, muy rápida y creo que es una tecnología tan transformativa como en su momento lo fue el comercio electrónico”, aseguró.
Cada vez menos personas rechazan comprar mediante inteligencia artificial
Uno de los principales hallazgos del Agentic AI Report 2026 de Global Payments muestra que la resistencia de los consumidores hacia las compras realizadas por agentes de inteligencia artificial está disminuyendo.
De acuerdo con los resultados compartidos por D’Antiochia, durante 2025 aproximadamente una cuarta parte de los participantes en el estudio aseguraba que nunca permitiría que un agente de IA realizara una compra en su representación.
Sin embargo, para 2026, el porcentaje de personas que rechazaban completamente esta posibilidad cayó hasta 6%.
Aunque esto no significa que los consumidores ya estén utilizando masivamente estas herramientas para pagar, sí refleja un cambio en la percepción sobre la autonomía que podrían tener los sistemas de inteligencia artificial.
El directivo explicó que actualmente existe una diferencia entre las expectativas de la industria financiera y el comportamiento real de los usuarios.
Durante una conferencia especializada en medios de pago, preguntó a los asistentes cuántos habían intentado completar una compra mediante un agente de IA. A pesar de tratarse de profesionales familiarizados con estas tecnologías, únicamente cuatro personas levantaron la mano.
Para D’Antiochia, este contraste demuestra que el comercio agéntico todavía se encuentra en una etapa inicial, pero podría convertirse en una práctica habitual durante los próximos años.
¿Qué compras podría hacer una inteligencia artificial por ti?
No todas las decisiones de compra requieren el mismo nivel de atención. Algunas son rutinarias, mientras que otras implican comparar múltiples opciones y considerar preferencias personales.
Por ello, el especialista identificó dos actividades en las que los agentes de inteligencia artificial podrían tener mayor participación: las compras recurrentes y la contratación de servicios turísticos.
Del supermercado a las compras automáticas
Una de las primeras aplicaciones podría encontrarse en productos que las personas adquieren regularmente.
Por ejemplo, alguien podría solicitar a su agente de IA que compre los mismos artículos del supermercado cada semana, pero con una diferencia importante respecto a las compras programadas que ya ofrecen algunas plataformas.
En lugar de repetir un pedido en un establecimiento determinado, el agente podría comparar precios entre diferentes comercios y elegir dónde conviene comprar.
D’Antiochia explicó esta posibilidad mediante un ejemplo personal: la compra recurrente de alimento para su mascota.
Cuando realiza el pedido con anticipación, su prioridad es conseguir el precio más bajo. Sin embargo, cuando necesita el producto de manera urgente, prefiere pagar por una entrega más rápida.
Un agente de inteligencia artificial podría considerar ambas variables y tomar la decisión correspondiente.
Esto permitiría que los consumidores establezcan parámetros como:
- Precio máximo: cuánto están dispuestos a pagar por determinado producto.
- Tiempo de entrega: cuándo necesitan recibir su compra.
- Características: marcas, tamaños o especificaciones que deben cumplir los artículos.
- Frecuencia: cada cuánto tiempo necesitan adquirirlos.
- Autorización: qué operaciones pueden completarse automáticamente y cuáles requieren aprobación.
La principal diferencia sería que el consumidor no tendría que repetir todo el proceso de búsqueda y comparación cada vez que necesitara realizar una compra.
La inteligencia artificial también podría organizar y pagar tus vacaciones
Otro de los sectores donde el comercio agéntico podría tener un impacto importante es el turismo.
Actualmente, organizar un viaje puede implicar revisar distintas plataformas para encontrar vuelos, comparar hoteles, contratar traslados y seleccionar actividades.
Los agentes de IA podrían simplificar este proceso al considerar simultáneamente variables como presupuesto, horarios, ubicación y disponibilidad.
D’Antiochia destacó que esta transformación tendría especial relevancia para México debido a la importancia económica de su industria turística.
Por ejemplo, un consumidor podría solicitar a un agente que organice un viaje con determinadas condiciones y permitirle realizar algunas reservaciones.
Sin embargo, el directivo considera que no todas las decisiones se automatizarán por completo.
Mientras que contratar un traslado del aeropuerto o un seguro de viaje podría resultar relativamente sencillo, elegir un hotel puede involucrar gustos personales que el usuario prefiera evaluar directamente.
“Habrá cosas en las cuales hay una verificación del consumidor o un punto de confirmación de decir: bueno, sí estoy de acuerdo con esta compra, avancemos. Y habrá otras que serán 100% autónomas”, explicó.
¿Qué pasa si la IA compra algo que no querías?
Aunque la posibilidad de automatizar compras podría ahorrar tiempo, también plantea una pregunta importante: ¿quién se hace responsable cuando una inteligencia artificial se equivoca al gastar tu dinero?
Actualmente, cuando una persona realiza una compra por internet, participa directamente en la selección del producto y en la autorización del pago.
Sin embargo, con el comercio agéntico podrían presentarse situaciones diferentes.
Por ejemplo, un sistema podría interpretar incorrectamente una instrucción, seleccionar un producto equivocado o ejecutar una operación que no corresponda con las expectativas del consumidor.
También existe la posibilidad de que los agentes generen información incorrecta, un fenómeno conocido como alucinación en inteligencia artificial.
D’Antiochia reconoció que estos escenarios representan uno de los mayores desafíos para la industria financiera.
“Si ocurre un fraude, ¿de quién es la culpa? Si se compra un producto indebido, ¿de quién es la culpa? Si tal vez el producto no llegó en las condiciones esperadas, ¿de quién es la culpa?”, cuestionó.
El especialista explicó que todavía no existe una respuesta general para determinar cómo se distribuirán las responsabilidades entre consumidores, comercios, proveedores tecnológicos y procesadores de pagos.
Los pagos automáticos también representan nuevos riesgos de fraude
Otro desafío será diferenciar las compras realizadas por agentes legítimos de aquellas operaciones automatizadas que buscan cometer fraudes.
Durante años, las plataformas de comercio electrónico han utilizado mecanismos para identificar comportamientos sospechosos, entre ellos determinadas actividades ejecutadas mediante programas automatizados.
Sin embargo, la llegada de agentes de inteligencia artificial cambia este escenario.
Una operación realizada por un robot podría corresponder a un intento de fraude o a una compra legítima autorizada por un consumidor.
Por ello, los sistemas de seguridad tendrán que evolucionar para reconocer estas diferencias.
El directivo señaló que la industria de pagos deberá adaptar su infraestructura para procesar operaciones realizadas mediante inteligencia artificial sin comprometer la protección de los usuarios.
¿Están preparados los bancos y las leyes para las compras con IA?
La posibilidad de delegar decisiones financieras a sistemas automatizados también abre interrogantes sobre las reglas que deberán seguir estas herramientas.
En México existen disposiciones que regulan las operaciones comerciales electrónicas y los derechos de los consumidores, como la Ley Federal de Protección al Consumidor y el Código de Comercio.
Sin embargo, la aplicación de estas normas a operaciones realizadas por agentes autónomos puede plantear nuevas cuestiones jurídicas.
Por ejemplo, será necesario determinar cómo se comprueba que una persona autorizó una transacción cuando no intervino directamente en el momento de realizarla.
También podrían surgir controversias cuando un agente exceda los límites establecidos por el usuario o interprete incorrectamente sus instrucciones.
D’Antiochia reconoció que los marcos regulatorios todavía no están completamente adaptados a estos escenarios.
“Creo que hoy la normativa en general no está 100% adecuada a este escenario”, señaló.
El especialista consideró que las reglas deberán evolucionar conforme aumente la utilización de estas herramientas, particularmente para proteger a los consumidores ante operaciones indebidas.
¿La inteligencia artificial podría hacer todas tus compras en tres años?
Aunque todavía no existe una adopción masiva del comercio agéntico, D’Antiochia considera que en un plazo de tres años será técnicamente viable encontrar experiencias en las que la inteligencia artificial organice viajes, adquiera productos y contrate determinados servicios.
No obstante, aclaró que una cosa es la capacidad tecnológica y otra el nivel de confianza que los consumidores estarán dispuestos a depositar en estos sistemas.
En su opinión, las operaciones de menor valor y aquellas que responden a necesidades recurrentes podrían ser las primeras en automatizarse.
Por el contrario, las compras que involucran cantidades importantes de dinero o decisiones personales podrían mantener mecanismos de autorización humana.
Esto significa que, al menos durante una etapa de transición, podrían coexistir diferentes formas de comprar: desde operaciones completamente autónomas hasta procesos donde la inteligencia artificial únicamente presenta recomendaciones y el usuario toma la decisión final.
¿Qué deberían considerar los consumidores antes de dejar que una IA pague por ellos?
Aunque el comercio agéntico todavía está en desarrollo, su funcionamiento plantea algunas precauciones relevantes para quienes eventualmente decidan utilizarlo.
Antes de permitir que una herramienta ejecute pagos automáticamente, será importante conocer qué operaciones puede realizar, cuáles son sus límites y cómo se gestionan las autorizaciones.
También será necesario revisar las condiciones de seguridad, los procedimientos para reclamar cargos y los mecanismos disponibles para cancelar operaciones.
La posibilidad de automatizar una compra no elimina los riesgos asociados con compartir información financiera o utilizar plataformas digitales.
Por ello, la confianza dependerá tanto de las capacidades de la inteligencia artificial como de los mecanismos de protección implementados por las empresas y los proveedores de servicios de pago.
El futuro de las compras podría depender de cuánto control quieras ceder
La inteligencia artificial ya participa en diferentes etapas del consumo digital, particularmente cuando las personas solicitan recomendaciones de productos o comparan alternativas mediante asistentes virtuales.
El siguiente paso será permitir que estas herramientas no solamente recomienden qué comprar, sino que también ejecuten la operación.
Para D’Antiochia, la transformación podría avanzar con una velocidad similar a la expansión que ha experimentado el uso cotidiano de herramientas de inteligencia artificial.
Sin embargo, el comercio agéntico no necesariamente eliminará la participación humana.
Algunas personas preferirán automatizar actividades rutinarias para ahorrar tiempo, mientras que otras continuarán disfrutando el proceso de buscar, comparar y seleccionar personalmente sus productos.
La pregunta ya no será únicamente qué tan inteligente puede ser una herramienta para encontrar el mejor precio, sino cuánto control sobre nuestras decisiones financieras estaremos dispuestos a entregarle.


