La reducción de la jornada laboral en México llevará a las empresas a revisar más que sus horarios. Experiencias internacionales muestran que trabajar menos horas ha estado acompañado por reorganización de turnos, flexibilidad, permisos parentales, digitalización y nuevas formas de medir la productividad, de acuerdo con un análisis de GeoVictoria.
La compañía especializada en gestión de asistencia laboral revisó los casos de España, Colombia, Estados Unidos y Chile para identificar prácticas que pueden servir como referencia durante la transición mexicana. Entre los principales puntos aparecen la planeación anticipada, la administración del tiempo y la capacidad de adaptar las operaciones.
Reducir la jornada laboral requiere reorganizar las empresas
GeoVictoria plantea que las experiencias internacionales no se han limitado a disminuir el número de horas trabajadas.
Los cambios han incluido esquemas de flexibilidad, políticas de conciliación familiar, digitalización de procesos y herramientas para administrar horarios y medir resultados.
“En México, donde la discusión sobre la reducción de la jornada laboral está en el primer año del cambio, observar estos casos internacionales ofrece una oportunidad para entender lo que implica preparar a las organizaciones para gestionar el tiempo, los recursos y las operaciones de manera más inteligente en el marco de una nueva ley”, señaló María Velásquez, Head of Growth de GeoVictoria.
España combina reducción de horas y conciliación familiar
España aparece como uno de los casos analizados por la compañía.
El país impulsa una reducción de su jornada máxima de 40 a 37.5 horas semanales, acompañada por políticas de conciliación laboral y familiar.
GeoVictoria destaca el permiso por nacimiento y cuidado del menor, bajo el cual cada progenitor cuenta con 19 semanas remuneradas al 100% del salario.
En México, el documento refiere que el permiso de paternidad contempla cinco días laborales con goce de sueldo.
La comparación forma parte de la primera de cuatro lecciones identificadas por la empresa: las modificaciones de la jornada pueden acompañarse de políticas relacionadas con la administración del tiempo personal y laboral.
Colombia reduce gradualmente su jornada de 48 a 42 horas
El segundo caso es Colombia, donde en 2023 comenzó una disminución gradual de la jornada laboral desde 48 hasta 42 horas semanales.
El proceso ha requerido reorganizar horarios, turnos y cargas operativas.
Entre los elementos señalados para administrar una reducción de horas aparecen:
- Planeación de horarios y turnos.
- Distribución de cargas laborales.
- Información sobre asistencia.
- Identificación de necesidades operativas.
- Digitalización de procesos.
- Medición de productividad.
- Automatización de la gestión laboral.
- Planeación previa a la entrada en vigor de nuevas obligaciones.
La experiencia colombiana es utilizada por GeoVictoria como referencia sobre la necesidad de administrar el tiempo disponible sin interrumpir las operaciones.
95.1% de empleados y obreros en México trabajó únicamente de manera presencial
Estados Unidos fue incluido como ejemplo de un mercado donde la jornada estándar permanece en 40 horas, pero algunas organizaciones han adoptado modelos flexibles, híbridos y esquemas basados en objetivos.
El documento contrasta ese escenario con información de México.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) citados por GeoVictoria, durante 2024 el 95.1% de la población empleada u obrera que trabajaba bajo una relación laboral subordinada realizó sus actividades exclusivamente de manera presencial.
Solamente 2.9% operó bajo un modelo híbrido.
La flexibilidad aparece como la tercera lección identificada por la compañía dentro de las transformaciones internacionales del trabajo.
Chile muestra el costo de prepararse tarde
El cuarto caso analizado corresponde a Chile, donde continúa la implementación gradual de la reducción de la jornada.
GeoVictoria señala que algunas organizaciones que retrasaron la adopción de herramientas y procesos necesarios para cumplir con la nueva legislación tuvieron que realizar cambios de forma acelerada.
Según la compañía, entre las situaciones observadas estuvieron mayores costos, procesos duplicados y reemplazo de tecnologías recién adquiridas por otras que respondieran a las necesidades operativas.
La planeación anticipada aparece así entre las recomendaciones dirigidas a las empresas mexicanas.
“En México, donde apenas comienza la transición hacia la reducción de la jornada laboral, las empresas tienen la oportunidad de prepararse con tiempo”, señaló Velásquez.
La directiva mencionó entre las herramientas posibles la automatización de la gestión de asistencia, información para atender auditorías y soluciones para facilitar el cumplimiento normativo.
¿Cómo pueden prepararse las empresas mexicanas para reducir la jornada?
Las experiencias recopiladas por GeoVictoria concentran la preparación empresarial en cuatro áreas principales.
España aporta la discusión sobre conciliación; Colombia, la reorganización de horarios y cargas laborales; Estados Unidos, los modelos flexibles y basados en objetivos; y Chile, la importancia de anticipar cambios operativos y tecnológicos.
La reducción de horas modifica especialmente la disponibilidad de tiempo para actividades que deben continuar ejecutándose con una jornada menor.
GeoVictoria señala que las organizaciones necesitarán información sobre asistencia, horarios y necesidades operativas para distribuir sus recursos.
Productividad entra al centro de la discusión sobre las 40 horas
La transición hacia una jornada laboral más corta en México tendrá efectos diferentes según el tamaño de las empresas, el sector y la forma en que se organizan los turnos.
Las experiencias recopiladas por GeoVictoria muestran distintas rutas internacionales y no un único modelo aplicable a todas las organizaciones.
El reto para las empresas mexicanas estará en determinar qué procesos pueden reorganizarse, cuáles necesitan automatización y dónde será necesario modificar turnos o distribución de personal.
La reducción de la jornada colocará a la productividad en el centro de esas decisiones: el número de horas disponibles disminuirá progresivamente, pero las necesidades operativas de las empresas permanecerán. La preparación previa será una de las variables que determine el costo y la complejidad de esa transición.


