El trabajo de cuidados se ha convertido en una barrera para la movilidad social en México. Entre las personas que provienen del 40% de los hogares con menores recursos económicos, el 73% de quienes realizan labores de cuidado permanece en los estratos más bajos, frente al 64% de quienes no desempeñan estas responsabilidades, de acuerdo con información del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
La diferencia de nueve puntos porcentuales evidencia las dificultades que enfrentan las personas cuidadoras para mejorar sus condiciones económicas, acceder a empleos y desarrollar trayectorias profesionales.
Con motivo del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, que se conmemora el 29 de octubre, el CEEY advirtió sobre la necesidad de construir un Sistema Nacional de Cuidados que articule políticas públicas, seguridad social y mecanismos de corresponsabilidad entre el Estado, las empresas, las comunidades y los hogares.
El organismo también presentó un estudio sobre las necesidades de asistencia de niñas, niños y jóvenes con discapacidad, en el que identificó que casi seis de cada diez familias entrevistadas destinan más de 5 mil pesos mensuales a gastos relacionados con el cuidado.
El trabajo de cuidados profundiza la desigualdad económica en México
Las responsabilidades de cuidado tienen efectos sobre las oportunidades educativas, laborales y económicas de quienes las desempeñan, particularmente cuando estas actividades se concentran en una sola persona.
De acuerdo con el CEEY, las personas cuidadoras que provienen de hogares con menores ingresos enfrentan mayores dificultades para ascender en la escala socioeconómica respecto de quienes no realizan estas labores.
Movilidad social de personas provenientes de hogares de menores recursos
| Grupo | Porcentaje que permanece en los estratos económicos más bajos |
|---|---|
| Personas que realizan labores de cuidado | 73% |
| Personas que no realizan labores de cuidado | 64% |
| Diferencia | 9 puntos porcentuales |
Fuente: Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), octubre de 2026.
Mónica Orozco, investigadora asociada externa del CEEY y directora de GENDERS, señaló que la distribución desigual del cuidado tiene consecuencias sobre las trayectorias de vida de la población.
“Las personas cuidadoras tienen menos oportunidades educativas, laborales y de participación política y social, lo que reduce su posibilidad de mejorar la posición socioeconómica respecto a la de sus padres”.
La investigadora también advirtió que estas responsabilidades pueden afectar la salud mental de quienes las realizan.
En el mercado laboral mexicano, explicó, por cada hora destinada al trabajo remunerado para generar ingresos en el hogar se requiere otra hora de trabajo doméstico y de cuidados.
Esta distribución del tiempo coloca una carga adicional sobre las familias y limita la disponibilidad de las personas cuidadoras para participar en actividades económicas.
Cuidado de personas con discapacidad puede superar los 10 mil pesos mensuales
Como parte de sus investigaciones, el CEEY presentó el estudio Percepción de las necesidades de cuidados y asistencia para infantes y jóvenes con discapacidad psicosocial, intelectual y múltiple. Resultados desde una perspectiva de derechos humanos.
La investigación fue elaborada por Mónica Orozco y Margarita Garfias, cuidadora y fundadora de Familias y Retos Extraordinarios, con la colaboración de organizaciones y colectivas especializadas.
Entre los principales hallazgos destaca que casi seis de cada diez familias entrevistadas gastan más de 5 mil pesos mensuales en necesidades asociadas con la discapacidad, mientras que más de una cuarta parte destina más de 10 mil pesos al mes.
Estos recursos se utilizan para cubrir bienes y servicios que forman parte de las necesidades cotidianas de atención, asistencia y desarrollo de niñas, niños y jóvenes.
Entre los gastos identificados se encuentran:
- Medicamentos y tratamientos médicos, necesarios para atender condiciones de salud.
- Terapias y rehabilitación, relacionadas con el desarrollo y bienestar.
- Transporte accesible, para facilitar los desplazamientos.
- Pañales y alimentación especializada, según las necesidades de cada persona.
- Apoyos técnicos y equipos médicos, utilizados en actividades cotidianas.
- Asistencia personal, destinada a brindar acompañamiento y apoyo.
Los gastos representan una presión sobre los presupuestos familiares, particularmente en hogares que también enfrentan restricciones de tiempo para generar ingresos.
Apoyos gubernamentales cubren entre 10% y 20% de los gastos adicionales
La investigación también identificó una diferencia entre los recursos que destinan las familias al cuidado y los apoyos económicos que reciben.
Según Mónica Orozco, los apoyos gubernamentales promedio cubren entre una décima y una quinta parte del gasto adicional realizado por las familias con hijas e hijos con discapacidad.
Esto equivale a una cobertura aproximada de entre 10% y 20% de esos costos, de acuerdo con las estimaciones expuestas en el estudio.
La diferencia obliga a los hogares a cubrir la mayor parte de las necesidades mediante sus propios ingresos y recursos.
En algunos casos, las responsabilidades de asistencia también dificultan que las personas cuidadoras mantengan empleos remunerados, lo que incrementa la presión económica.
El 78.2% de niñas, niños y jóvenes estudiados requiere cuidados permanentes
El estudio presentado por el CEEY identificó que 78.2% de las personas con discapacidad consideradas en la investigación requiere cuidados permanentes o continuos.
Además, en 46% de los casos una sola persona brinda la asistencia, mientras que 94% de quienes realizan estas labores no recibe ingresos o remuneración por su trabajo.
Principales indicadores sobre la organización del cuidado
| Indicador | Porcentaje |
|---|---|
| Personas que requieren cuidados permanentes o continuos | 78.2% |
| Casos en los que una sola persona brinda asistencia | 46% |
| Personas cuidadoras que no reciben ingresos o pago | 94% |
Fuente: Estudio de Margarita Garfias y Mónica Orozco, octubre de 2026.
Los resultados muestran que una parte importante de las necesidades de asistencia se atiende mediante trabajo no remunerado realizado dentro de los hogares.
La concentración de estas responsabilidades también dificulta distribuir las tareas entre diferentes integrantes de la familia o acceder a servicios especializados.
El 76% de las personas cuidadoras enfrenta afectaciones en su trabajo
Las responsabilidades de cuidado también tienen consecuencias sobre las actividades personales y económicas de quienes brindan asistencia.
De acuerdo con los resultados presentados, 76% de las personas cuidadoras reportó afectaciones relacionadas con el trabajo, mientras que 74% señaló dificultades para atender su propia salud.
El estudio también identificó impactos en el descanso, la actividad física, la educación y las relaciones sociales.
Actividades afectadas por las responsabilidades de cuidado
| Actividad | Porcentaje |
|---|---|
| Trabajar | 76% |
| Atender su propia salud | 74% |
| Realizar actividad física | 71% |
| Dormir o descansar | 69% |
| Mantener vínculos sociales | 53% |
| Estudiar | 14% |
Fuente: Presentación de resultados del estudio.
La necesidad de dedicar tiempo a la asistencia puede reducir las posibilidades de mantener jornadas laborales regulares, buscar mejores empleos o continuar procesos de capacitación.
También puede afectar la salud de las personas cuidadoras, particularmente cuando las responsabilidades se extienden durante periodos prolongados.
Familias piden ingresos y reconocimiento del cuidado para acceder a una pensión
La investigación también recopiló las prioridades de las personas cuidadoras para mejorar sus condiciones de vida.
Entre las principales demandas destacan el reconocimiento económico de las labores de cuidado y la posibilidad de que los años dedicados a estas actividades sean considerados para acceder a una pensión.
El 94% de las personas cuidadoras consultadas consideró prioritario contar con un ingreso universal para quienes desempeñan estas responsabilidades, mientras que el mismo porcentaje respaldó la validación de los años de cuidado para efectos pensionarios.
Apoyos considerados prioritarios por las personas cuidadoras
| Medida | Porcentaje |
|---|---|
| Ingreso universal para personas cuidadoras principales | 94% |
| Reconocimiento de años de cuidado para pensión | 94% |
| Empleo flexible | 85% |
| Licencias laborales para personas cuidadoras | 84% |
| Asistencia personal | 80% |
Fuente: Estudio de Margarita Garfias y Mónica Orozco.
La incorporación de estos mecanismos forma parte de las propuestas para mejorar las condiciones económicas y laborales de quienes realizan tareas de asistencia.
El estudio también identificó que 74% de las familias requiere apoyo al menos tres días por semana, mientras que más de la mitad considera necesarias entre seis y ocho horas diarias de asistencia.
Estas necesidades plantean desafíos para la organización de servicios de cuidado y su vinculación con las políticas laborales y de seguridad social.
Asistencia personal permitiría recuperar oportunidades laborales
Uno de los componentes prioritarios identificados por las familias es el acceso a servicios de asistencia personal.
Margarita Garfias, coautora del estudio, destacó que el 80% de las familias entrevistadas considera que este tipo de apoyo debe ser prioritario.
La investigadora señaló que la asistencia destinada a niñas, niños y jóvenes con discapacidad debe contar con personal capacitado, supervisión y condiciones que garanticen un trato respetuoso.
Entre las personas cuidadoras consultadas, 41% identificó la posibilidad de retomar un empleo, recuperar ingresos o realizar actividades propias como uno de los beneficios de contar con asistencia personal.
Otro 32% destacó que una sola persona no es suficiente para cubrir todas las necesidades de apoyo cotidiano.
La investigación propone que los servicios de asistencia consideren capacitación especializada, mecanismos de supervisión, condiciones laborales dignas y la participación de las personas con discapacidad en las decisiones sobre su cuidado.
Sistema Nacional de Cuidados: una propuesta para mejorar la movilidad social
El CEEY planteó la necesidad de construir un Sistema Nacional de Cuidados articulado que permita distribuir las responsabilidades de asistencia entre distintos actores sociales.
El organismo considera que el cuidado no debe recaer exclusivamente en las familias, particularmente en las mujeres, debido a sus consecuencias sobre las oportunidades laborales y económicas.
La propuesta contempla la participación del Estado, las empresas, las comunidades y los hogares, así como la incorporación de mecanismos de protección social.
Gonzalo Hernández, director del Observatorio Social CEEY, destacó que la organización de los cuidados tiene una dimensión económica vinculada con las oportunidades de desarrollo de la población.
“La construcción de un Sistema de Cuidados además de ser un asunto de justicia y derechos humanos, es un pilar económico indispensable para impulsar la movilidad social en México”.
La investigación también aborda el cuidado desde una perspectiva de derechos humanos, vinculándolo con el acceso a la salud, la educación, el trabajo, la seguridad social y la igualdad de oportunidades.
El costo económico del cuidado, una barrera para el desarrollo de México
Los resultados del CEEY muestran que las responsabilidades de cuidado tienen efectos que van más allá de los presupuestos familiares.
La permanencia del 73% de las personas cuidadoras de origen económico desfavorecido en los estratos más bajos refleja las dificultades para mejorar sus condiciones de vida cuando deben combinar la generación de ingresos con tareas intensivas de asistencia.
A ello se suman los gastos adicionales asociados con la discapacidad y las limitaciones para acceder a empleos, formación profesional y mecanismos de seguridad social.
Para la economía mexicana, ampliar la disponibilidad de servicios de asistencia y reconocer el trabajo de cuidados podría contribuir a reducir barreras de participación laboral y fortalecer las oportunidades de movilidad social.
El desafío consiste en transformar una responsabilidad concentrada en los hogares en un sistema de apoyo compartido, capaz de atender las necesidades de las personas con discapacidad y mejorar las condiciones económicas de quienes brindan cuidados.
La construcción de este modelo también requerirá considerar el financiamiento de los servicios, las condiciones laborales del personal especializado y la incorporación de mecanismos de protección social para las personas cuidadoras.


