La reducción de la jornada laboral en México genera expectativas positivas entre los trabajadores, aunque persiste una brecha importante de información. Una encuesta de OCC revela que 56% considera que trabajar dos horas menos por semana en 2027 tendrá un impacto muy positivo en su vida personal, mientras 59% desconoce cómo se realizará la transición o cuenta con poca o nula información sobre el proceso.
El cambio comenzará el 1 de enero de 2027, cuando la jornada máxima semanal pasará de 48 a 46 horas. Posteriormente disminuirá a 44 horas en 2028, 42 en 2029 y llegará a 40 horas semanales en 2030, sin reducción de sueldos, salarios o prestaciones, de acuerdo con el decreto constitucional publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 3 de marzo de 2026.
El estudio de OCC fue realizado durante agosto y septiembre entre 1,407 usuarios de su plataforma, por lo que sus resultados reflejan las percepciones de esa muestra y no deben interpretarse como representativos de todos los trabajadores del país.
59% todavía tiene dudas sobre la jornada laboral
Aunque la primera reducción está a poco más de tres meses de comenzar, el conocimiento sobre su implementación permanece fragmentado.
Según OCC, 41% afirma estar muy informado y conocer cómo se realizará la reducción y cuándo comenzará. En contraste, 47% sabe que disminuirá la jornada, pero desconoce cómo se desarrollará la transición; 11% ha escuchado sobre la reforma, aunque conoce poco, y 1% declara no tener información.
La información oficial de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social confirma que 2026 funciona como periodo de transición y adaptación, mientras que la primera reducción comenzará en 2027.
La diferencia entre conocimiento y expectativas aparece también al preguntar sobre la preparación personal: 47% se considera muy preparado para los cambios que podrían presentarse en su empleo y 28% dice estar algo preparado, aunque mantiene dudas.
Otro 14% se siente poco preparado y 2% considera que no lo está debido a la falta de información. El 9% restante señaló que actualmente no tiene empleo.
¿Qué esperan ganar los trabajadores con una semana de 40 horas?
El tiempo recuperado aparece como uno de los principales beneficios esperados.
Cuando OCC preguntó qué cambios les gustaría experimentar al llegar a una jornada de 40 horas, las respuestas se concentraron principalmente en convivencia, bienestar y salud:
- 54% espera convivir más con familiares, pareja o amigos.
- 53% quiere dedicar mayor atención a su bienestar mental y emocional.
- 46% espera mejorar su salud física.
- 32% busca mejorar la calidad del sueño.
- 27% quiere dedicar más tiempo a actividades personales y pasatiempos.
- 16% aprovecharía ese espacio para capacitación y desarrollo profesional.
Las respuestas muestran que la expectativa de los trabajadores no está concentrada exclusivamente en disponer de menos horas laborales, sino en trasladar ese tiempo hacia actividades personales.
Trabajar menos horas no elimina la preocupación por la carga laboral
La mitad de los participantes afirma que la implementación de la reforma no le preocupa y considera positivo el cambio.
Entre quienes sí identifican riesgos, 12% teme recibir tareas fuera de su jornada y otro 12% anticipa mayor presión para alcanzar los mismos objetivos en menos tiempo.
Además, 10% está preocupado porque las condiciones puedan variar dependiendo de la empresa o puesto; otro 10% teme un aumento de la carga de trabajo; 5% menciona posibles modificaciones de horarios, turnos o días de descanso y 1% señala una eventual reducción de oportunidades para realizar horas extraordinarias.
Estas preocupaciones colocan el foco sobre una variable relevante para empresas y trabajadores: reducir horas no necesariamente equivale a reducir carga de trabajo.
“La reducción de la jornada debe evaluarse como una transformación en la manera de organizar el trabajo”, señaló Karla Villanueva, Gerente de Inteligencia de Negocio y Mercado de OCC.
La especialista advirtió que el beneficio dependerá de la revisión de cargas, procesos, objetivos y mecanismos de coordinación dentro de las organizaciones.
¿Qué pasará con el salario al reducirse la jornada?
La reforma establece expresamente que la disminución gradual de horas no podrá provocar una reducción de sueldos, salarios o prestaciones.
Esto introduce una variable económica relevante: para los trabajadores afectados por la reducción, mantener la remuneración mientras disminuye el máximo semanal implica un aumento del valor efectivo de cada hora ordinaria trabajada.
Para las empresas, el reto se encuentra en adaptar la organización de sus operaciones. Dependiendo de cada actividad, esto puede requerir redistribuir horarios, modificar turnos, revisar cargas o encontrar mejoras de productividad.
La encuesta de OCC no calcula cuánto podrían aumentar los costos laborales de las compañías ni estima cambios de productividad derivados de la reforma, por lo que sus resultados deben leerse como un indicador de expectativas y preocupaciones de los trabajadores, no como una medición de sus efectos económicos.
De 48 a 40 horas: una transición de cuatro años
La reducción no ocurrirá de una sola vez. El calendario oficial establece 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. La STPS estima que más de 13 millones de trabajadores podrían beneficiarse del cambio.
Para las empresas, esta gradualidad permite distribuir ajustes durante varios ejercicios; para los trabajadores, abre una etapa en la que será necesario observar si las horas recuperadas se traducen efectivamente en mayor tiempo personal.
Ahí estará uno de los principales indicadores del resultado de la reforma. Si la misma carga se concentra en jornadas más cortas o se desplaza trabajo fuera del horario establecido, parte del beneficio esperado puede diluirse. Si las organizaciones consiguen reorganizar procesos y productividad, la reducción puede modificar no solo cuántas horas trabajan las personas, sino cómo se distribuye el valor entre tiempo, remuneración y productividad.


