El optimismo laboral de los trabajadores mexicanos contrasta con la presión que enfrentan sus finanzas personales. En 2026, 41% señala que cuenta apenas con lo suficiente para vivir, mientras cerca de 11% se queda sin dinero después del día 10 de cada mes, de acuerdo con un estudio de Pluxee realizado en alianza con Ipsos.
Los resultados forman parte del estudio “¿El trabajo: un refugio en tiempos turbulentos?”, elaborado a partir de más de 11,000 empleados de 14 países y que incluye una muestra específica de 500 trabajadores en México.
La investigación muestra un mercado laboral en el que el salario continúa siendo relevante, pero donde los trabajadores también valoran beneficios, reconocimiento, bienestar y oportunidades de desarrollo. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial comienza a incorporarse a las expectativas profesionales y a las habilidades que los colaboradores consideran necesarias rumbo a 2027.
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41% de los trabajadores apenas cubre sus gastos
La inflación y la pérdida de poder adquisitivo aparecen entre las principales presiones económicas identificadas en el estudio.
El dato más significativo se encuentra en la capacidad financiera cotidiana: 41% de los trabajadores mexicanos consultados afirma disponer apenas del dinero suficiente para vivir y cerca de 11% señala que sus recursos se agotan después del día 10 de cada mes.
Los porcentajes reflejan las respuestas de la muestra mexicana del estudio y no constituyen una medición del ingreso disponible de toda la población ocupada del país.
Para las empresas, este escenario coloca a la compensación y los beneficios dentro de la discusión sobre retención y compromiso laboral. El estudio plantea que incrementar salarios no siempre es suficiente o viable para responder a las presiones económicas, lo que abre espacio para revisar otros componentes de la propuesta de valor para los empleados.
Salario ya no es la única variable para retener talento
Los resultados muestran que las expectativas laborales se extienden hacia aspectos relacionados con desarrollo, condiciones de trabajo y reconocimiento.
Entre las prioridades mencionadas por los trabajadores aparecen:
- 33%: apoyo y desarrollo profesional.
- 32%: bienestar y mejores condiciones laborales.
- 32%: reconocimiento.
- 30%: mejores beneficios.
La experiencia cotidiana dentro de la organización también adquiere relevancia. Un 49% valora contar con un ambiente laboral agradable, 44% destaca el reconocimiento y 42% considera importante disponer de un entorno saludable y oportunidades de aprendizaje.
“Estamos viendo una nueva conversación en torno al compromiso: las personas buscan desarrollarse, sentirse reconocidas y contar con herramientas que les permitan adaptarse a un entorno laboral que está cambiando rápidamente”, señaló Javier Alduncin, director de Recursos Humanos en Pluxee México.
Trabajadores ponen límites sin abandonar el compromiso
El estudio identifica además un cambio en la relación de las personas con su empleo.
En México, 86% de los participantes se declara entusiasta, feliz o confiado, frente a cerca de 81% registrado en 2025.
Sin embargo, compromiso no necesariamente equivale a colocar el trabajo por encima de la vida personal.
Un 30% afirma que busca realizar su máximo esfuerzo para destacar profesionalmente, mientras 35% cumple con sus responsabilidades estableciendo límites destinados a proteger su bienestar.
Pluxee describe esta tendencia como un modelo de “compromiso moderado”: mantener el desempeño y la vinculación con la organización sin abandonar los límites personales, la calidad de vida y el bienestar.
Para las empresas, este comportamiento modifica una parte de la ecuación tradicional de gestión de talento. La permanencia de un trabajador puede depender de la remuneración, pero también de su percepción sobre reconocimiento, crecimiento profesional y condiciones laborales.
Inteligencia artificial entra a las habilidades laborales
La otra transformación identificada en el estudio proviene de la inteligencia artificial.
Los trabajadores mexicanos consultados muestran una aproximación principalmente orientada al aprendizaje. Un 31% afirma que aprende sobre IA mediante la práctica, mientras 17% utiliza capacitación en línea y otro 17% recibe formación proporcionada por su empresa.
Además, 23% de los participantes mexicanos se considera responsable de su propio aprendizaje, frente a 9% registrado a escala global en el estudio.
La diferencia muestra una disposición individual hacia la adquisición de nuevas competencias, aunque también deja espacio para una mayor participación empresarial.
De hecho, 20% considera que ampliar las oportunidades de capacitación, particularmente en inteligencia artificial, debería convertirse en una prioridad de Recursos Humanos.
IA, productividad y capacitación: el reto empresarial para 2027
La incorporación de inteligencia artificial no se limita a aprender a utilizar nuevas herramientas. Pluxee identifica diferentes prioridades que las organizaciones tendrán que enfrentar conforme avance la transformación tecnológica.
Entre los principales retos empresariales señalados se encuentran mejorar la eficiencia, con 32%; incrementar la competitividad y la innovación, con 29%; fortalecer la experiencia del colaborador, con 26%; e incorporar la IA al negocio, con 21%.
El desafío consiste en conectar inversión tecnológica con capacitación y desarrollo de habilidades.
Para una empresa, incorporar herramientas de IA sin preparar a sus colaboradores puede limitar el rendimiento de esa inversión. Al mismo tiempo, el interés mostrado por los trabajadores abre una oportunidad para integrar la capacitación tecnológica dentro de los programas de desarrollo profesional.
Finanzas personales e IA redefinen la relación con el empleo
Los resultados dibujan dos presiones diferentes sobre el mercado laboral mexicano rumbo a 2027. Una ocurre en el bolsillo: cuatro de cada 10 trabajadores consultados apenas cuentan con recursos suficientes para vivir. La segunda está en las competencias profesionales, ante una inteligencia artificial que comienza a modificar actividades y habilidades.
En medio de ambas aparece un trabajador que mantiene niveles elevados de optimismo, pero establece más límites y demanda una propuesta laboral que combine compensación, bienestar, reconocimiento y crecimiento.
Para las empresas, la competencia por talento podría depender cada vez menos de una sola variable. El salario seguirá siendo determinante, pero los beneficios que alivien presiones cotidianas y la capacitación que permita aprovechar la IA pueden convertirse en componentes financieros de la estrategia de retención y productividad. El reto será determinar cuáles generan suficiente valor para los trabajadores sin perder sostenibilidad para el negocio.


