Trabajar más para sostener el ingreso familiar puede terminar reduciendo uno de los recursos que no puede recuperarse: el tiempo disponible para los hijos. Roberto Trad Hasbun, estratega político y autor de Historia de un Dragón, identifica en las extensas jornadas laborales, los traslados y las presiones económicas una combinación que dificulta la convivencia familiar.
Durante una entrevista realizada en la presentación de su libro, Trad reconoció que encontrar espacios para convivir con los hijos se ha convertido en un reto cotidiano.
“Es muy difícil. Estamos viviendo épocas muy difíciles. La economía no está bien. La gente está trabajando horas extra”, señaló.
El costo invisible de trabajar y trasladarse
Trad añadió a las presiones económicas otro factor: el tiempo invertido diariamente en movilidad.
Los problemas de transporte y tráfico incrementan las horas que transcurren entre el trabajo y el regreso a casa, reduciendo los espacios familiares.
Para el autor, esa situación conduce a una problemática que define como pobreza del tiempo.
“La gran crisis, me parece, de un papá que quiere estar con sus hijos es darse el tiempo”, afirmó.

¿Qué es la pobreza de tiempo para las familias?
En la experiencia que Trad compartió durante la entrevista, conseguir ese espacio obliga a establecer prioridades.
“A veces es trabajar menos”, explicó.
En su propio caso, el autor relató que decidió sacrificar parte de su convivencia social para disponer de más tiempo con sus hijos.
La problemática señalada por Trad reúne distintos elementos:
- Jornadas laborales que absorben buena parte del día.
- Horas extra relacionadas con las necesidades económicas.
- Traslados prolongados entre el hogar, las escuelas y los centros de trabajo.
- Tráfico y deficiencias de transporte que incrementan el tiempo fuera de casa.
- Menor disponibilidad familiar para actividades entre padres e hijos.
“La pobreza del tiempo nos une a todos”, sostuvo.
Historia de un Dragón nace de la convivencia familiar
La relación con sus hijos está directamente vinculada con Historia de un Dragón.
Trad explicó que el protagonista y varios elementos de la obra nacieron del imaginario que comparte con ellos. El dragón y el ajolote, por ejemplo, están entre los animales preferidos de la familia.
El autor utiliza al personaje para recorrer emociones como soledad, tristeza, miedo y enojo, mientras plantea la importancia de reconocer aquello que influye sobre las decisiones.
“Las emociones nos gobiernan. Las emociones son el motor que está detrás de muchas decisiones”, dijo.
Trad trasladó esa idea también al terreno político. Una sociedad, explicó, puede votar desde el miedo o el enojo y asumir posteriormente costos que inicialmente no pretendía pagar.
Emociones, decisiones y economía del tiempo
La publicación del libro llevó al estratega a un mercado que inicialmente no contemplaba.
“Yo no esperaba ser escritor infantil”, reconoció.
De acuerdo con Trad, después de una primera edición reducida, el libro fue reimpreso y llegó a agotarse en Amazon. Posteriormente optaron por desarrollar una edición popular en pasta blanda, disponible con cuatro portadas.
La decisión responde a otro elemento económico señalado por el autor: el acceso a los libros infantiles.
“La literatura infantil no puede ser un lujo, hay que distribuirla, hay que bajarla”, afirmó.
La conversación alrededor de Historia de un Dragón deja así un tema que rebasa la publicación de un libro infantil. Ingreso, jornadas laborales, movilidad y convivencia compiten diariamente por un recurso limitado. Para las familias, administrar el dinero sigue siendo indispensable, pero administrar el tiempo disponible comienza a representar una decisión igualmente compleja.


